Cuando no quede nada…?, Espera.

-¿Cuando no queda nada que se puede hacer?.

-Volver a comenzar.  Pero no de la misma manera, no otra vez igual. Porque ya sabes que no será igual.  Con todo despedazado.  Talves puedas hacer otra cosa, diferente, si es que quieres hacer algo.

-Pero sabes que no tengo ganas, ni fuerzas. Para mí todo ha acabado, solo queda un desierto hostil, donde antes había flores… y la amargura que crece con rabia…

-Me preocupa tu estado.

-No quiero forzar un comienzo. Siento que es artificial. Como poner una bomba de aire a un moribundo. No quiero. Prefiero seguir por donde voy y arrastrarme en mi tierra y darme cuenta que no hay nada. Es más quisiera solamente arrancarme cualquier raíz que por dentro quiera revivir… tengo miedo…

– Siempre da miedo amar.

-Pero parece que tú no comprendes nada.

-Te comprendo, mucho más allá de lo que crees. Te comprendo porque estuve en tu lugar.  Ame, y ame hasta cuando no querían ni saber de mi.  Y dolió.  Dolió hasta la muerte.  ¿Y no es eso el amor, un sacrificio que solo es tal si llevas tu cara bien limpia y lavada, y tu ser perfumado, tanto, que nadie nota ese dolor que por dentro apaga cualquier rebeldía… Nadie que no haya amado entiende esto.

-Pero yo no tengo la fuerza que tienes tu. Soy  tan débil… estoy tan destruido… y soy tan pequeño… soy como un niño golpeado, despreciado en lo más hondo de su ser por quien debió protegerlo…

-Querido… que podría yo decirte que te calme?.  Solo deja que te abrace, no apartes mis brazos, espera conmigo a que el sol amanezca.  Por favor no te vayas, espera, me quedaré aquí contigo, no estás solo,  espera.  No arranques de tu ser lo hermoso que queda… no lo hagas por favor… Sé que tu no crees en Dios, pero Él fue quien me dio las fuerzas cuando pase por ese desierto amargo que ahora cruzas tu. Cuando quise acabar con todo, porque era más fácil terminar que soportar… Él  me sostuvo. Él  me mostró quién era Él, quien es Él, el único que puede “abrir caminos en el desierto y ríos en la soledad”. 

-Quisiera tener eso que tienes tu.

-Lo tendrás.  Lo sé. El amor, el camino correcto, es un camino que puede ser muy doloroso y difícil, pero si no renuncias a mantener esa chispa que enciende otra vez tu corazón, vivirás.  Suena paradójico, pero ese pequeño retoño que se niega a morir y al que le tienes miedo porque crees que te hará sufrir de nuevo, es la vida de tu corazón, al final lo único que importa es que puedas sentir y ser sensible a la voz que te habla desde adentro, no lo dejes morir…, aunque te digo, si muere, no llorarás, pero tampoco reirás, ni siquiera te darás cuenta de nada. Y no es eso como estar muerto?. Pero estar vivo y amar de verdad quizá sea puro llorar por dentro y por momentos ver la luz… o talves como dice la canción “el amor es un frío y roto Halleluyah”. Pero no te cierres… espera. Deja que te abrace hasta que amanezca… 

Flori *)

No ha sido plena, no ha sido plena…

No hace mucho vi un programa acerca de la osteogénesis imperfecta. En el presentaban varios casos pero el que más me llamo la atención fue el de unas hermanas, no recuerdo bien creo que eran de la India, las tres estaban acostadas en una especie de catre. La periodista les hizo algunas preguntas sobre su vida. Debido a lo delicado de su enfermedad ni siquiera podían moverse. Unos médicos las visitaban con cierta frecuencia para atender su salud y también para realizar estudios. Lo interesante para mí fue una canción que en uno de los cortes pasaron. Una de ellas cantaba un estribillo que decía: “la vida no ha sido plena…, no ha sido plena…”, lo cantaba con tal sentimiento que quedo grabado en mi memoria. Pensé, vaya, esta mujer aun en su dolor canta con tanta belleza, ella aun de si puede dar algo, y pensé ¿no esto belleza?.
A veces se cree y me incluyo que la belleza está escondida, que es una cualidad inherente a algo, nunca pensamos que belleza es el canto con alas que aun un alma en apariencia inmóvil se anima a expresar, que belleza es una flor que nace en un pantano, o es la breve llama en la oscuridad… o la fuerza que se saca cuando ya no queda más…
Que sediento esta el mundo de este sentido. Y pensar que todo parece diseñado para destruir esas ganas de cantar… pero si aun así uno se atreve, termina dandose cuenta que la vida es breve, y lo único que importa es eso al final, ¿ha sido plena?… tal vez no. Pero aun en medio del lodazal es hermoso ver nacer una flor limpia, aunque breve, que se quede…
¿No ha sido plena?, que aun así no nos quite pues, las ganas de cantar…

Flori *)

Foto by © Rucsandra Calin
Foto by © Rucsandra Calin

De lo imprescindible

Una vez estando sentada frente a un jefe que tuve, y al lado de una compañera, recibiendo los regaños acostumbrados, llegue al punto de decirle: “está bien, lo comprendo, sé que nadie es imprescindible” y él me respondió.”¿Cómo? ¡no digas eso!” Pero yo por supuesto, no creí en la sinceridad de sus palabras.
Su genio era tan insoportable que luego de un tiempo, el mismo día nos fuimos mi amiga y yo. Y ese día a pesar de quedarnos desempleadas nos sentimos felices. Después ese jefe me llamo y lo atendí por educación, claro que con sus palabras de que regresara, su pedido de perdón, me hizo llorar. Lo perdone en ese mismo momento, pero le dije que no regresaría y así fue…
De eso hace varios años.  Pronto olvide los insultos continuos y el malestar. Pero nunca he olvidado cuando dijo: No digas que nadie es imprescindible!. Lamentablemente él no era un dechado de virtudes, ni yo tampoco. Hoy sé, con más certeza que debido a que no somos perfectos, es que es tan necesaria la educación, controlar los modos, el mal carácter y todas esas limitaciones que muchos poseemos. No he sabido más de él, ni si habrá cambiado… no lo sé.
Lo que si aprendí es que uno no puede quedarse en un trabajo siendo constantemente maltratado, sub-empleado, sub-pagado, eso corroe algo por dentro hasta el punto de uno sentirse mal a cada momento sin saber bien el porqué. Aprendí que hay situaciones que pueden ser insoportables dependiendo de nuestra fortaleza y madurez.  Y que a veces es mejor quedarse libre para hacer algo mejor.  Y que adentro tenemos algo así como un tanque de amor, y si ese tanque no se llena al menos un poco, vamos a andar sintiéndonos mal… y si para colmo tenemos personas que nos humillan constantemente uno puede ser lanzado a un abismo. No es bueno ni sano vivir en ese tipo de pobreza. Ni en el martirio sin sentido.  Porque si al menos fuera por una causa loable, eso sería otro tema.  Pero sufrir por sufrir, se que al menos hay personas que no pueden estar así por mucho tiempo sin buscar una alternativa.
Creo que dentro de uno hay avisos de esa necesidad de estar en paz consigo mismo y con el entorno, una necesidad de justicia, de dignidad, de ecuanimidad.
Aquel hombre tenía razón en una sola cosa, aunque no lo practicara, y esas palabras se quedaron fijadas en mi mente: podemos ser imprescindibles… Sería hermoso que así fuera.  Y quiza para algunas personas lo somos aunque nos guste o no, aunque lo aceptemos o no.  Y si, hay cosas imprescindible también, como el amor lo es. El buen trato. Ya sea en el hogar, en el trabajo.
Que lastima que muchos jefes o personas a cargo no le den la suficiente importancia a las palabras de aliento, a un espaldarazo, a un: “lo hiciste bien”.  Es muchas veces tan necesaria la práctica de la amabilidad.
Vivimos en un mundo tan violento, tan insensible.
Mucha gente no sabe la necesidad tan grande que hay de amor en el mundo.
Al menos si lo sabemos, vamos a saber también porque a veces nos sentimos vacios, tristes, sin sentido. Y al menos iremos buscando separarnos de comportamientos o dinámicas de maltrato. Y empezar a ser más bien promotores de la amabilidad, la dedicación, el respeto al ser humano, desde el que barre las calles, en una tarea aparentemente nada importante, hasta el que parece hacer algo trascendental.
Y que bueno sería que el hogar sea el refugio, el resguardo, para renovar las fuerzas para ir a enfrentar el mundo…
A veces me pongo a pensar cómo no vamos a estar tan mal, a veces los ambientes de trabajo son hostiles; y al llegar al hogar tampoco se encuentra un refugio…
El refugio es un amor verdadero, sincero, constante, y sobretodo desinteresado. Sin el, vamos por la vida desnudos, expuestos… sin protección, con el tanque de amor vacio y el alma sedienta…

Flori *)

Foto by © Maureen Bisilliant
Foto by © Maureen Bisilliant

“Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera:
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí;
No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario,
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?
O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios”.
Proverbios 30: 7-8

Sobreponte…

Me he dado cuenta de una cosa muy importante, y es de la fuerza que hay que recobrar para levantarse, que lo más peligroso no es caerse, no es equivocarse, o fallar… lo más peligroso es no volver a encontrar las fuerzas para continuar, para levantarse, para sobreponerse… Es esa falla que se origina por dentro, ese sentirse roto e inhabilitado lo que paraliza… Hay que sobreponerse, no importa lo que digan los demás, no importa lo inadecuado que podamos parecer…, hay que levantarse, dar la cara, no importa si es fea, o si no es tan bonita como quisieras… Hay un poder que se halla en lo profundo, que se pierde cuando perdemos toda esperanza de ver aquello que nuestro corazón tanto ansia y que más que ansiar, necesita… Lo más peligroso del fracaso reiterado es esa perdida, la perdida de las ganas, de la ilusión… cuando se rompe, cuando te das cuenta que no será más… un frío recorre el cuerpo y te sientes como muerto… pero ya lo sabía, sabía que todo es tan simple, para vivir, solo hace falta respirar… y abrir los ojos y mirar y darte cuenta que aun estas aquí… Que perder las ganas es lo peor que puede pasar… perder la esperanza. Que no era lo peor el fracaso, ni el dolor, ni el golpe que rompió tu centro en dos… eso no era lo peor… lo peor era perder esa fuerza vital que por dentro anima. ¿Quién o qué puede quitarnos eso, la fuerza para sobreponernos… esa fuerza original, llámese animo, llámese alegría, que no me refiero a la felicidad, sino a esa sonrisa que desde adentro se improvisa… Es esa sonrisa que en mi caso aflora cuando miro a un pequeño moverse con cierta torpeza sobre sus primeros pasos, cuando miro un amanecer que pareciera prometer tanto y tanto… la aurora que no se da por vencida con ese regalo de cada día… Esa sonrisa del alma sincera es lo que nunca se puede perder…, a veces, en lo más profundo parece perderse pero siempre alrededor todo respira, y te recuerda que adentro estas hecho de lo mismo que las plantas, de lo mismo que la tierra, que vienes de allí y que eres en último caso de ella, y también del cielo que el agua refleja… somos polvo al fin y al cabo… o quizá un poco de niebla…

Flori *)

Foto by © Ingo Dumreicher
Foto by © Ingo Dumreicher

“La vida es una larga lección de humildad”
James Matthew Barrie

Lo que somos

Somos lo que somos en gran medida por aquellos que están a nuestro lado. Aquellos que de una u otra forma nos van moldeando. Y es un asunto sobre el cual no pensamos o nos damos cuenta. Creemos que somos algo por nosotros mismos y olvidamos los desvelos de una madre, las críticas de un padre que aunque toscas son como una lija que trata de pulir esas partes mal trechas que tenemos. Es en la adultez cuando uno aprende la importancia de aquellas palabras tan repetidas, y que quizá por la forma en que eran dichas eran rechazadas. No todos tienen la misma sutileza para decir las cosas. Ni todos la nobleza para aceptarlas.

Luego son las amistades quienes se acercan y van también colaborando en múltiples formas a ser lo que somos. Nos ayudó desde el maestro que con insistencia procuraba que aprendiéramos ese algo que nos daba, ese compañero herido que reclamo por alguna falta cometida, y son ellos los que seguían con esa lija en la mano, puliendo la piedra tosca que se duele al quitarle esas partes rusticas.

Después será el compañero o compañera de vida quien seguirá cada día tratando de lijar más la piedra, luego un hijo quizás… Pero en fin son los otros los que nos muestran una realidad que no podemos mirar en el espejo, nadie se ha visto a sí mismo en verdad como lo ve otro.

Es bueno aceptar de vez en cuando esa lija que busca pulir, ese amigo, amiga, padre, madre, pareja, hijo. Aun sin saberlo terminamos siendo lo que somos en gran parte gracias a ellos.

Son otros los que nos van moldeando, nos van puliendo no solo con lijas también con la delicadeza de una palmada en la espalda, una sonrisa, una mirada, unas palabras de preocupación, unas palabras de aliento, un silencioso aquí estoy para ti.

Cuánto hay que dar gracias cada día por todo lo recibido desde la infancia, quizá es poco lo que retribuimos si nos damos cuenta.

Flori *)

Foto by © Romantsov Vladimir
Foto by © Romantsov Vladimir

“¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!” Ramón J. Sénder

Mantener el camino

Siguiendo el hilo de los hijos, los proyectos, las artes y cualquier anhelo que se pretenda realizar, una vez que ya está encaminado, con las riendas andando, lo único que quitaría un poco el sueño es que se mantenga así…

Ese afán de control de verdad puede arrebatar el sueño.

En ese deseo que no se pierdan las fuerzas, las ganas y el animo…

Que no se tuerza…

“Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” Proverbios 22:6.  ¿Es una recomendación, es una promesa?

No podemos saberlo porque en mi opinión particular las palabras son una promesa para uno cuando tocan adentro el corazón, y las tomamos y las hacemos nuestras, son palabras que tocan nuestra situación particular, y las creemos, las sentimos espontáneamente.  Es lo que se conoce como “Rhema”.  Una inspiración. Siendo así, es una promesa si la creemos.

Que a la larga los hijos tomaran sus propios caminos, es cierto, y no se puede hacer nada al respecto, no sin pretender opacar las voces de su propio corazón.

Pero lo innegable es la influencia que se ejerce. No es igual cuando se hace algo con poco convencimiento que cuando se hace con gran convicción. La convicción agrega poder a las acciones, a las palabras, a las expresiones, a todo lo que se hace.

Independientemente de lo que se crea hay que tener fe en lo que se hace, y si no pues hay que cambiarse, o hacer otra cosa o renovar la mente y buscar adentro los principios que nos sustentan, cambiarlos sino son acordes a lo que anhelamos de verdad.

Digo todo esto porque todo lo que hacemos hay un momento en que se tiene que soltar y echar a volar, y ese momento es cuando quisiera que no se pierda el esfuerzo, el sudor y las lagrimas soltadas, que no se pierdan.  Pero para perder ese miedo, lo que se hace, tiene que ser hecho de corazón.

Cuando haya que soltar lo que hicimos al menos nos debe quedar la certeza de que lo dimos todo, y allí nos daremos cuenta de lo inagotable que es el dar, siempre vamos a sentir que se pudo haber hecho más y dado más… y que no es posible en nuestra finitud.

Creo que adentro hay un afán de entregar el corazón de darlo por entero ya sea a otro, a otros, una causa, un sueño, a Dios mismo.

Creo que dentro de cada uno a veces sin saberlo tenemos ese abismo que ruega por ser llenado, cubierto, una especie de brecha que ruega por ser saltada hacia la eternidad…

Lo único cierto es que lo que damos cada día queda en alguna forma, si somos solo amor algún día iremos a unirnos a esa esencia misma, y esa esencia por ser infinita sabemos que va expandiéndose cada vez más y más, solo estamos completos en el infinito, en Dios mismo.

Y no es algo que hay que aceptar o creer porque sí,  es algo a lo que algunos llegan por convencimiento o mejor dicho por esa misma convicción que provoca el amor…

El amor: “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. ” 1 Corintios 13:7

El amor es sufrido pero es el único camino por el cual todo, absolutamente todo vale la pena, las lagrimas, el llorar, el reír, el contentarse, el inquietarse, el calmarse… el descansar y el vivir simplemente.

Respuestas de que pasará con todos nuestros anhelos no las hay por el momento, pero si existe la certeza de que el amor infinito hace llegar todo a un buen puerto.  Cuando tenemos esa certeza nos damos cuenta cuanto puede doler mirar así, mirar el mundo sabiendo cuan ausente parece el amor.  Cuando lo tocamos el amor duele pues nos va purificando,  y luego al mismo tiempo nos traslada a lo sublime de la paz,  nos alegra, y otras nos deja un sabor agridulce mientras en nuestra mente tratamos de comprender.  En esa certeza: descansamos, mientras vamos andando.

El amor no será vencido jamás, pues el se recrea y nos recrea, toma nuestros sueños y les da forma, los suelta y los cuida como más nada puede hacerlo.  Nuestra mente necesita ese cuidado de Él mientras crecemos, y nuestro crecimiento nunca para hasta que podamos verlo cara a cara…

Foto by © Sandra Löber
Foto by © Sandra Löber

” Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. ” 1 Corintios 13:12

Flori *)

Provecho

Cuando se tiene la intención de apreciar, cualquier oportunidad es tomada sin desperdicio. Nada queda en el aire, nada se pierde.

Es la actitud. Si se está disponible para tomarlo todo para provecho.

Si se está dispuesto a recibir lo que la vida nos quiera mostrar. Abrir las manos y tomar lo que nos da.

Lo contrario es una lucha constante, la resistencia, la perdida de energía. El seguir igual, el estancamiento.

El aprovechar el tiempo, los recursos, las oportunidades, que caen como rocío con cada amanecer, multiplica las posibilidades de recibir más. Y me refiero a recibir aprendizaje.

El escuchar activo.  El hacer hincapié en lo hermoso de todo lo que se mira, abre las perspectivas, pues una vez que encuentras el camino, ya puedes levantar la vista hacia adelante y hacia arriba…

Flori *)

Versiones

El otro día escuche unas palabras en la película “Her”.
Parafraseando, el protagonista decía algo así como:
“…a veces, siento que he sentido todo lo que nunca voy a sentir, desde ahora no sentiré nada nuevo, solo… unas versiones menores de lo que ya he sentido…”
Eso que dijo, es algo que muchas veces he pensado en mi vida, es una reflexión que llega cuando hay tristezas…
La película aunque tiene unas bases muy ficticias, es muy real en cuanto a lo que se puede sentir y pensar cuando uno se siente solo.
Y muy sincera al describir las etapas del andar de dos personas… y como va cambiando la relación hasta llegar a un punto, donde no hay retorno y el pasado se vuelve tan entrañable…
Muy sincera en cuanto a la velocidad con la que vamos cambiando constantemente.
Y vamos exigiendo tanto al otro.
Y queriendo que llene carencias, o sospechando, y desconfiando…
Siempre andamos en busca de alguien que recree eso que nos falta, y que anhelamos sentir, o a veces eso que sentimos pero ya se fue.
Ese entusiasmo por la vida, por esas cosas que nos hacen sentirnos vivos.
No voy a contar la película, merece que la miren, con una mente abierta y ver ese mensaje que quiso dar quien la hizo.
El final me pareció tremendamente certero como conmovedor, como son las relaciones, como la vida misma, a veces triste. Y no por ello menos hermosa.
Es increíble por todo lo que los humanos tenemos que pasar, aun cuando estamos acompañados, podemos sentirnos completamente solos.
Nos queda ese instante de conexión, de amor. Esos breves momentos cuando nos sentimos parte de otro y al otro parte de nosotros. Porque verdaderamente el amor es esa fusión, esa unión donde se pierden uno en el otro. Aunque luego sigan cada uno su camino.

Flori *)

“Estoy recostada en la luna
Mi amor, estaré ahí pronto
Es un lugar callado, con estrellas
Fuimos tragados por el tiempo
Estamos aquí en el espacio
A un millón de millas de distancia

Hay cosas que me gustaría saber
No hay ninguna cosa que te oculte
Es un lugar oscuro y brillante
Pero contigo, mi amor, estoy segura
y estamos a un millón de millas de distancia

Estamos recostados en la luna
Es una tarde perfecta
Tu sombra me sigue todo el día
Asegurándose de que estoy
bien, y estamos
A un millón de millas de distancia”

Karen O – The Moon Song

“Dejame ver algún día como ven tus ojos…”

Foto by © Andy Kennelly
Foto by © Andy Kennelly

Hay un texto que me parece extremadamente bello, tanto el contenido como la forma, y que recuerdo mucho, es de la novela Rayuela de Julio Cortazar. Es un texto en el que Oliveira, el protagonista, se expresa acerca de su amiga La Maga quien careciendo de las habilidades intelectuales que él tenía lograba maravillarse ante los cuadros que admiraba, los libros que leía, lograba sentirse extasiada, conmovida hasta las lágrimas. Aunque luego después olvidaba todo. Mientras él siendo un hombre estudiado, un intelectual que recorría los cafés de París, entre comentarios de libros y copas, no lograba conectarse de esta forma porque carecía de eso que a ella le sobraba, se sentía acartonado por dentro incapaz de conectarse. Oliveira quien estaba cansado de desnudar esas mismas obras que trataba de apreciar, talves le había quitado en el proceso también la magia, esa que su amiga con su ignorancia podía captar. No en vano el autor le había puesto ese nombre a este personaje: “La Maga”.
“Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, déjame entrar, déjame ver algún día como ven tus ojos.” Extracto de Rayuela Capitulo 21.
Aunque él no lo dice explícitamente, lo que interpreto, es que creo que nos ocurre así cada vez que vamos a un libro, a un paisaje, a una canción, a unas palabras, con una actitud de dar por hecho lo que ya sabemos, quedamos inhabilitados para que esa leve diferencia, ese algo distinto nos toque, es como ir al campo con una armadura sin poder sentir la brisa en el rostros, el sol en la piel, el rocío. Es como ir a ver con una cuadricula establecida, es ir colocando cada cosa en un lugar. Es perder en el proceso toda magia posible.
“Inútil. condenado a ser absuelto. Vuélvase a casa y lea a Spinoza. La Maga no sabe quién es Spinoza. La Maga lee interminables novelas de rusos y alemanes y Pérez Galdós y las olvida en seguida. Nunca sospechará que me condena a leer Spinoza. Juez inaudito, juez por sus manos, por su carrera en plena calle, juez por solo mirarme y dejarme desnudo, juez por tonta e infeliz y desconcertada y roma y menos que nada. Por todo eso que sé desde mi amargo saber, con mi podrido rasero de universitario y hombre esclarecido, por todo eso juez. Déjate caer, golondrina, con esas filosas tijeras que recortan el cielo de Saint-German-des-prés, arrancá estos ojos que miran sin ver, estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalso azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo, pronto la pena, pronto el orden mentido de estar solo y recobrar la suficiencia, la egociencia, la conciencia. Y con tanta ciencia una inútil ansia de tener lástima de algo, de que llueva aquí dentro, de que por fin empiece a llover, a oler a tierra, a cosas vivas, si, por fin a cosas vivas.” Extracto de Rayuela Capitulo 21.
Hará falta tener una actitud de mente abierta, desnuda, limpia, dispuestos a escuchar, a ver, a dejarnos sorprender al considerar lo que miramos. Esa actitud de no solo saberse, sino sentirse ignorante. Esa actitud de dejar libre lo percibido para sea lo que es.
Mucho se trata de la actitud interna, un corazón limpio es capaz de mirar lo que ve y no tan solo mirar por el filtro de los prejuicios, las experiencias, y todos esos obstáculos que impiden creer que lo que miras es simplemente lo que miras y no tan solo el reflejo de algo que ya conoces, de algo que esperabas.
Por esto los niños nos llevan una gran ventaja, para ser más clara diría el alma o el espíritu que se mantiene joven tiene ventaja, tiene la ventaja de poder mirar sin el obstáculo de lo “aprendido” o “aprehendido” que es sinónimo de algo que se ha enganchado encima. Unos lentes empañados que el tiempo y los prejuicios nos han puesto.
La Maga de Rayuela era una mujer simple, ignorante en muchas cosas pero tenía a pesar de su estilo de vida bohemio una candidez imposible de imitar por su amigo, era una esencia que ella tenía, una actitud motivada, aunque no necesariamente, al saberse muy ignorante delante de sus amigos, una actitud abierta, fresca.
Creo que el protagonista de Rayuela, Oliveira, estaba tan imbuido en todos esos autores, escritores, pintores, todas esas filosofías, y se había llenado tanto de todo ello que termino por sentirse incapaz de mirar las cosas de otra forma, incapaz. Termino sintiéndose preso, aislado, desconectado. Lo a que a su vez lo condena. Puesto que se “supone” que una persona que se ha bañado de todo, ¿debe por tanto sentir lo que sabe?
Muchos sabemos que no es así necesariamente.
El intelecto puede convivir separado de los sentimientos. Lo importante no se aprende necesariamente en los libros o academias. El corazón muchas veces no puede ser educado o forzado, ni ablandado… Es así como Oliveira es condenado.

La Maga frente a Oliveira, es lo mismo que comparar: Lo tierno que subsiste en un medio salvaje, frente a la indiferencia que se empeña en quedarse aun cuando ha poseído conocimiento y educación.

Por ello en parte menciona: “estoy condenado sin apelación, pronto a ese cadalso azul al que me izan las manos de la mujer cuidando a su hijo“. Condenado, pues se siente juzgado, él a pesar de sus saberes, no solo no comprende este amor de la mujer cuidando a su hijo, lo más importante es que no lo conoce, no lo ha sentido. Por lo tanto el mismo se juzga al compararse con aquella que puede sentir de esa forma tan pura y tan desprovista de artilugios.
Pienso que esa falta de conexión de la que padece el personaje Oliveira, ese vacío, es una de las mayores crisis que enfrentamos en la actualidad, estamos tan saturados de información, de tecnologías, de saberes, de ciencias, de costumbres, de modos de hacer, que en el proceso es casi imposible hacer una conexión real con otro ser humano, o con alguna situación. Es casi imposible notar algo distinto a través del medio que sea. Como le sucedía a Oliveira.
Lo que me hace concluir que el estado interno puede endurecerse, y hacer que se pierda la capacidad de sentir. Por otro lado el conocimiento que no puede ser incorporado al interior y mover alguna fibra por dentro es así como un cascaron vacio para el que lo percibe y pronto a olvidarse… el problema aquí no está en lo que se percibe sino en el interior de la persona, que yace como muerto.  De allí la desesperación de Oliveira de querer que en su interior empezara a llover y a oler a cosas vivas…

Nota:
Bueno, que me perdone Cortazar sé que sus textos son pura poesía para leerla y sentirla, pero no pude dejar de escribir acerca de este extracto de Rayuela…
En mi opinión personal creo que él tenía mucho de la Maga. Un mago en verdad para escribir y transmitir sentimientos sin atarse a ninguna forma y capaz de volar como quería con las letras como esa golondrina que perfectamente describe… me gusta ver por los ojos de él en sus textos. Uno si puede volar con él como esa golondrina. Digamos que es un pequeño homenaje en los ya casi 51 años de Rayuela.

Flori *)

Sueños que se acoplan

Dedicado a los estudiantes de Venezuela. A ellos, que luchan pacificamente. Y son puro corazón.

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A veces cierro los ojos,
y alcanzo a tocar el borde de una nube,
y siento el calor implacable del sol,
así como el frío de la lluvia…
y puedo hacerlo porque estoy parada sobre hombros de gigantes, como decía Einstein.
¿Sin los demás, mis antecesores, contemporáneos, soñadores, luchadores,
que sería de mí?
A veces nace un héroe, un valiente que da un salto en solitario y alcanza a mover a muchos, logra adelantarlos. Pero logra hacerlo gracias al trabajo de un conjunto.
Nuestros grandes logros son sumas, añadiduras, a veces tan solo una pincelada en la gran obra de la humanidad.
Por eso no hay logros en solitario. Cualquier triunfo solitario se lo lleva el tiempo, lo consume.
Y aun así, si hubiera triunfos individuales, aun así hay una vía más excelente, pues los sueños individuales no se comparan con la unión de muchos que se acoplan. Que juntos van labrando un camino, con todo en contra, con grillos atados a los pies, bajo el sudor, bajo el dolor de sentir que es un imposible y bajo las lagrimas de sangre que brotan de errores pasados…
Un triunfo solitario no se compara con la lucha lado a lado, aunque se vea distante la meta. El saber que no eres solo y que cuando te sincronizas ayudas a muchos a danzar en la gran obra de la vida, te hace danzar con pasión, para que de ella surja y nazca la belleza como una flor de loto. Y sabes que es una danza que se verá hasta más allá de tus fronteras. Comprendes que no es la meta lo que debes esperar sino aprender a danzar y a tomar lo que el camino te va dejando, el propio camino te va forjando.  Y comprendes lo grande que es renunciar a tus sueños personales para que otros puedan soñar. Y lo haces sin pena ni dolor pues nada se compara con un sueño inmenso, uno que te supera por lo grande por lo hermoso y que se hizo tuyo también, aunque hasta ahora lo entiendes.
Luchar para llegar a aliviar el dolor de muchos que no pueden ni siquiera expresar lo que sienten,
luchar para llenar el vacío que provoca el perder el sentido, y esa pregunta: ¿Por qué?
Son los que se unen sin pausa, diluyéndose en el anonimato, a veces con torpeza mientras tratan de sincronizarse, son ellos los que logran labrar un sendero… abrir las vías…
Y son ellos los que sueñan que habrá un día cuando no existan barreras, y el miedo, el terror, serán malos recuerdo, una pesadilla. Porque el cielo estará más cercano a la tierra y cada uno será todo lo que pueda ser.
Y es que el mundo no termina aquí en mis pies, continua …
hacia un horizonte que a lo lejos me llama,
es un coro de voces,
me hablan de la fuerza de la unión,
de lo alto y lo bello que pueden sonar cuando arropan mi voz,
cuando la hacen fuerte y la hacen llegar adonde no puedo yo sola…
Solo quisiera quedarme así,
sintiendo latir mi corazón al ritmo de un coro mayor,
uno que va creciendo y va abrazándolo todo,
tan solo con la fuerza de su sonido,
una vibración que alienta mi corazón…
y va desatando los nudos…
y va rompiendo las cadenas…

Flori *)