De lo imprescindible

Una vez estando sentada frente a un jefe que tuve, y al lado de una compañera, recibiendo los regaños acostumbrados, llegue al punto de decirle: “está bien, lo comprendo, sé que nadie es imprescindible” y él me respondió.”¿Cómo? ¡no digas eso!” Pero yo por supuesto, no creí en la sinceridad de sus palabras.
Su genio era tan insoportable que luego de un tiempo, el mismo día nos fuimos mi amiga y yo. Y ese día a pesar de quedarnos desempleadas nos sentimos felices. Después ese jefe me llamo y lo atendí por educación, claro que con sus palabras de que regresara, su pedido de perdón, me hizo llorar. Lo perdone en ese mismo momento, pero le dije que no regresaría y así fue…
De eso hace varios años.  Pronto olvide los insultos continuos y el malestar. Pero nunca he olvidado cuando dijo: No digas que nadie es imprescindible!. Lamentablemente él no era un dechado de virtudes, ni yo tampoco. Hoy sé, con más certeza que debido a que no somos perfectos, es que es tan necesaria la educación, controlar los modos, el mal carácter y todas esas limitaciones que muchos poseemos. No he sabido más de él, ni si habrá cambiado… no lo sé.
Lo que si aprendí es que uno no puede quedarse en un trabajo siendo constantemente maltratado, sub-empleado, sub-pagado, eso corroe algo por dentro hasta el punto de uno sentirse mal a cada momento sin saber bien el porqué. Aprendí que hay situaciones que pueden ser insoportables dependiendo de nuestra fortaleza y madurez.  Y que a veces es mejor quedarse libre para hacer algo mejor.  Y que adentro tenemos algo así como un tanque de amor, y si ese tanque no se llena al menos un poco, vamos a andar sintiéndonos mal… y si para colmo tenemos personas que nos humillan constantemente uno puede ser lanzado a un abismo. No es bueno ni sano vivir en ese tipo de pobreza. Ni en el martirio sin sentido.  Porque si al menos fuera por una causa loable, eso sería otro tema.  Pero sufrir por sufrir, se que al menos hay personas que no pueden estar así por mucho tiempo sin buscar una alternativa.
Creo que dentro de uno hay avisos de esa necesidad de estar en paz consigo mismo y con el entorno, una necesidad de justicia, de dignidad, de ecuanimidad.
Aquel hombre tenía razón en una sola cosa, aunque no lo practicara, y esas palabras se quedaron fijadas en mi mente: podemos ser imprescindibles… Sería hermoso que así fuera.  Y quiza para algunas personas lo somos aunque nos guste o no, aunque lo aceptemos o no.  Y si, hay cosas imprescindible también, como el amor lo es. El buen trato. Ya sea en el hogar, en el trabajo.
Que lastima que muchos jefes o personas a cargo no le den la suficiente importancia a las palabras de aliento, a un espaldarazo, a un: “lo hiciste bien”.  Es muchas veces tan necesaria la práctica de la amabilidad.
Vivimos en un mundo tan violento, tan insensible.
Mucha gente no sabe la necesidad tan grande que hay de amor en el mundo.
Al menos si lo sabemos, vamos a saber también porque a veces nos sentimos vacios, tristes, sin sentido. Y al menos iremos buscando separarnos de comportamientos o dinámicas de maltrato. Y empezar a ser más bien promotores de la amabilidad, la dedicación, el respeto al ser humano, desde el que barre las calles, en una tarea aparentemente nada importante, hasta el que parece hacer algo trascendental.
Y que bueno sería que el hogar sea el refugio, el resguardo, para renovar las fuerzas para ir a enfrentar el mundo…
A veces me pongo a pensar cómo no vamos a estar tan mal, a veces los ambientes de trabajo son hostiles; y al llegar al hogar tampoco se encuentra un refugio…
El refugio es un amor verdadero, sincero, constante, y sobretodo desinteresado. Sin el, vamos por la vida desnudos, expuestos… sin protección, con el tanque de amor vacio y el alma sedienta…

Flori *)

Foto by © Maureen Bisilliant
Foto by © Maureen Bisilliant

“Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera:
Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí;
No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario,
No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?
O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios”.
Proverbios 30: 7-8

En algún lugar…

Fotos by Riflessi d'acqua
Foto by Riflessi d’acqua

Imagino que debe existir en algún lugar el derecho a pensar diferente, a sentir de manera distinta la vida… A ser un perro si se es un perro, ser un gato si lo eres, o una blanca paloma.

Hay tantos colores en el arcoiris, algunos muy concretos, otros difuminados. Como existe el blanco que no es color sino luz, y el negro el cual es la ausencia de luz.

Gandhi decía “yo estoy dispuesto a pelear para que puedas dar tu opinión….” aunque no la comparta…

Que puedas hablar es lo que quiero, conocerte, saber ¿cómo eres?.

En la sociedad existe el marco de las leyes, que vienen a ser una especie de acuerdos para convivir, dentro de las leyes esta la libertad de expresar lo que piensas, el derecho a decir lo que opinas, el derecho a disentir. No tendríamos porque sentirnos agredidos cuando una persona expresa lo que piensa si tenemos en cuenta que es su derecho, como lo tenemos nosotros también. Si tenemos en cuenta que es de las pocas maneras que tenemos de conocer como es, o como siente.

Creo que se trata sobre todo de respeto, la tolerancia.

A mi todavía me falta mucho por aprender a aceptar aquellas ideas distintas a las mías, aquellas formas de sentir distintas.  Pero voy comprendiendo que somos diferentes, cada cual,  y de eso se trata la libertad.

Cada vez que “libero” a alguien dentro de mí, para que sea como es, siento que me he hecho un favor…

Flori *)

La Respuesta

Foto by © Stella Meligounaki
Foto by © Stella Meligounaki

Una de las cosas más grandes que he podido aprender y que procuro no olvidar es el poder de la respuesta.

El hecho de dar la moneda que vale, independientemente de la que recibo.

El hecho de saber que una respuesta queda haciendo ecos incluso después que nos marchamos…

Es una verdad que se comprueba a diario en las relaciones cotidianas, una respuesta amorosa llega a tener contundencia aunque en el momento sea un acto de sacrificio, ese sacrificio que se hace sin saber si tendrá repercusión o no… pero que se hace más por lo que tu eres que por lo que es, el otro…

Esa manera de ser que se abraza a la esencia más interna, ese sentir que quieres hacer el bien porque quieres y nada más…

A veces me he sorprendido porque llegan días en que el camino te trae muchas alegrías que no esperabas, que no sentías que pudieran ser acordes al clima que una vez percibiste, pero que luego comprendo que no suceden por que sí, sucede por un compromiso con la vida, una que la mayoría de las veces no te regala solo flores…

Por esas veces, por esos pequeños instantes en los que comprendes que todo sucede porque es la ilación de un conjunto, tan solo por esas veces vale la pena, sopesar la respuesta que damos.

El comprender que todo esta tan unido, tan íntimamente entrelazado que todo lo que soy y lo que hago tiene repercusión en los demás.

Como me dijo una vez un hombre: lo que uno hace Dios lo ve… el se encargará luego de recompensarnos o no a través de otros, si el quiere, pero lo importante es que El lo sabe…

Más tarde he aprendido que muchas veces es mejor callar, que una reacción airada no compensa ese dolor que se siente cuando te hieren, que muchas veces uno quisiera devolver con la misma intensidad lo que le dicen o hacen, y eso no paga… no paga porque solo es una fuerza desgastada que te deja completamente debilitado… que a veces vale más pagar con una moneda más valiosa, una que en un principio parece que te lacera en ese mismo instante, pero que al pasar el momento airado, te devuelve una paz que no tiene precio, te vuelve poco a poco más digno o digna para luchar por lo que te corresponde, te hace más digno porque no caes en el juego destructivo de la agresión…

Luego más tarde o más temprano comprendes que de nada vale ser el que resiste la ira, nadie nos envió para ser escudos de la ira… nadie nos envía a seguir ese juego destructivo…

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;” Mateo 5:38-39

La respuesta…, tu respuesta, esa queda resonando en el corazón del otro aunque en el momento tus ojos no lo vean…

La respuesta acompañada de tus actos quedará haciendo ecos en el universo…

Flori*)

Podemos decidir amar

“El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… (1 Corintios 13:7), viéndolo así a secas, ¡que difícil es amar!, es tremendo, demoledor.  No me sorprende que queramos escoger muy bien a quien o qué amar.  En todo caso, queremos tener el sentimiento y que luego merezca la pena, merezca el sacrificio y el dolor.  Pero es porque no sabemos, no conocemos como actúa el amor, creemos que es lo que sentimos por alguien,  y cuando no es así a veces queremos que vuelva, se nos olvida que el amor sincero esta muy por encima de los sentimientos o sensaciones.  Creemos que primero se siente y luego se actúa, pero pocas, muy pocas veces se nos ocurriría que pudiera ser al contrario,  primero hacer acciones de amor aunque no se sienta y luego llegar a sentirlo adentro, en el corazón…

No sorprende que temamos amar si creemos que el amor se guía por nuestra lógica manera de pensar, no es así para el amor.

No importa si el amado merece, o si tu crees que merece o no tu dedicación, si te ama hoy, o no.  Se nos olvida que el objeto de amor es muchas veces una vía, una inspiración, una razón que se encuentra para que pueda ocurrir lo que de otro modo no sería natural: desprenderse de uno mismo.  Son los otros los que nos enseñan, nos ayudan, conscientes o no, voluntarios o no…, es por ellos que crecemos, si lo decidimos así.

El amor es un camino que nos conduce a la esfera más sensible y a la vez la más solida de todas, un camino a aguas profundas, a un gozo, a una intimidad con uno mismo, para luego poder acercarnos a otros, es un camino a una ternura infinita…

El camino al amor es sencillo, son pasos que se dan de a poco, observando, aprendiendo.  Solo se ama aquello a lo que se le dedica tiempo…, esfuerzo…, recursos…, aquello a lo cual se dedican los pensamientos…

Siendo así podemos decidir amar.  El que ama de verdad aprende a soltar, pues quiere soltar; aprende a dejar ser, pues quiere ver al otro, ser; no somete al mundo, quiere ver el mundo como es;  contribuir a que la creación sea un poco más aquello para lo cual fue diseñada. Hay algo bueno para cada uno, y el camino del amor aunque parezca temible, es el único que crea un todo a partir de la nada, si tenemos presente que la vida no es un fluir sin retorno, sino que va y viene siempre…, hay que tener fe en esto.

Khalil Gibran en su poema “El amor” decía:

“Descansar al medio día y meditar el éxtasis de amar.
Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón
y una canción de alabanza en los labios”.

Que tus labios cada noche eleven una oración por el amado…, que busquen llevar a otros ese amor en todo tiempo, para que llegue aun a aquellos para los cuales está lejano… Una oración que vierta el amor como el agua en la tierra, que corre a llenar cada surco, al mismo tiempo que hace de carne tu corazón, y te rehace cada día de nuevo…

Flori *)

Camino by Flori

El Perdón

 

© jose arley agudelo
Foto by © jose arley agudelo

He escuchado que nadie sabe como puede ser una experiencia hasta que no la viva, la versatilidad de un testimonio viene de aquel que ha vivido lo que comenta.

A veces se critica a las personas que no pueden rehacer sus vidas, que les cuesta levantarse, que yacen con la cara abatida, y se dice, vaya! si fuera yo, seguiría adelante, sin más ni más, pero la experiencia me dice que no es tan sencillo.

He encontrado que lo que más nos estanca como seres humanos, no es el dolor, no es la pena, sino la falta de perdón, no en vano se habla tanto del perdón.

Personas que tienen sus vidas atascadas en la encrucijada del dejar correr y dejar pasar, pues lo importante no es solo olvidar, es perdonar. Debe haber una grandeza en esto que se comprueba al practicarlo.

Sucede que cuando nos causan un daño y se abre una herida, esperamos que esta falta sea restituida, y a veces esa restitución no llega, por más que queramos o esperemos, con o sin razón, entonces enganchamos el sentimiento de dolor a la persona que lo causo…

A veces esperamos que espontáneamente llegue el sentimiento de perdonar, pero este se demora, y mientras, se daña algo por dentro, y nuestra vida se transforma en un caos interior que a veces no queremos ni saber, es allí cuando nos cuesta rehacer lo que de alguna manera se rompió.

Lo ideal sería no esperar a que el sentimiento llegue, sino perdonar al momento, aunque sea para nosotros mismos, aunque el otro no lo sepa.

Una vez alguien se le acerco a Jesús y le pregunto: “Maestro, hasta cuantas veces debemos perdonar? y él contesto: hasta setenta veces siete”, es decir, sin limites, el sabia porque lo decía, él sabia que era o es la única manera de acercarnos a la verdadera paz interior, esa felicidad cálida que permanece.

Cuando perdonamos, la manera de sentir cambia, vemos al otro de manera distinta, y es como si lo dejáramos ir.

Por otro lado si no nos acercamos al Padre cada día para aliviar nuestras mochilas, para beber de esa fuente eterna de vida, será difícil perdonar, incluso, a nosotros mismos. Yo creo que esta vida es más grata cuando podemos desahogar las penas, confesarlas perdonando el mal sinceramente, y buscando las maneras de vivir en paz, cuando de nosotros depende buscar estar en paz, ya sea alejándonos muchas veces de aquellas situaciones que nos causan mal. Buscar la paz, lo bueno, lo justo, lo sano, la belleza, y todo aquello que de alguna manera llene nuestra alma para poder afrontar la vida.

Creo que es una manera de ver la vida con otra perspectiva. Ver al hombre de la calle como ese ser humano que va cambiando conforme pasa el tiempo, como voy cambiando yo, que tiene dolores como los tengo yo, y que su camino puede ser empedrado igual que el mio aunque no lo parezca. Cuando no se puede esperar a que otros cambien, aun podemos cambiar nuestra perspectiva, y aprender a perdonar.

Flori *)

Aprehender

Hace tiempo que me he sentido ignorante en muchas cosas, y por eso mismo quería absorber literalmente cuanto conocimiento nuevo llegaba a mis manos. Poco a poco me di cuenta que una cosa es la impresión que nos llega de las experiencias y otra muy diferente es pasar por ellas… Dicen que es sabio quien aprende tan solo escuchando, y es una gran verdad. Seriamos muy sabios si lográramos introyectar el conocimiento que nos llega por diferentes vías, tan solo escuchando o leyendo, pero en la practica no es tan sencillo. Se aprende mejor lo que se hace, o lo que se vive.
¿Porque digo todo esto? Pues porque muchas veces en mi vida cotidiana me he dado cuenta lo difícil que es aplicar ciertos principios tales como la calma, la paciencia por ejemplo.

También me he dado cuenta que nada hacemos acumulando grandes cantidades de lecturas, si a la hora de la practica solo emerge la respuesta natural o automática, propia del comportamiento habitual.  Si quisiera responder diferente, ¿cuánto he invertido en pensar en actuar distinto con aquellos que interactúo cada día, o más aún cuánto tiempo he invertido en hacerlo?

Debido a esto comprendo que más hace una frase bien asimilada, creída, y practicada que muchas que puedo saber y dominar en mi mente pero que no han sido vividas o que me cuesta aplicar.
Por lo cual decidí hace algún tiempo, desprenderme del afán de mi mente por dominar conceptos, y empezar a entrenarme en vivir esos consejos que solo practicando puedo aprehender. Aprehender con “h”, que significar asir…

Por eso ya no voy con el afán de preguntar porqué?, sino más bien, con la actitud vamos a vivir, vamos a compartir!
Aun sigo con muchos libros en mi mesita de noche, pero ya no llegan a apabullarme, siguen siendo amigos como siempre lo han sido, son una ventana, un pasaje, un contacto, señales que percibo. Hoy creo que mejor es una frase bien aprehendida, que muchas conocidas pero que no han sido vividas, o practicadas…

Flori *)

Foto by Flori

“No todo lo que cuenta puede ser contado y no todo lo que puede ser contado cuenta”. Albert Einstein

 

Un pedacito de verdad…

Hoy me quedo todavía asombrada al escuchar como algunas personas se escandalizan por las creencias de otros, aunque parezca que estoy haciendo lo mismo, pues me asombro.

Recién leía que alguien se molestaba mucho y hasta maldecía porque todavía muchas personas creen en cierta religión (), y yo me pregunto, el mismo  derecho que tiene esa persona de creer en lo que quiere, no lo tienen las otras también? ¿entonces porqué el escándalo?

Si bien es cierto que existen los valores universales, los matices también existirán como que cada persona es un ser diferente. Incluso la verdad que yo entiendo nunca será la misma que entiende otra persona aunque estemos mirando hacia el mismo lugar. Así de distintos somos. Así como nunca podré ver tu verdad con la cabalidad con la cual la miras tu…

Con esto recuerdo aquellas palabras de Cortazar en su libro “Rayuela” cuando decía: “tan cercanos estamos y tan lejanos, nunca nuestras almas podrán verdaderamente tocarse…” (parafraseado). Por esto la fascinación tan grande que ocurre cuando dos seres logran sintonizarse en la misma frecuencia, aunque sea por momentos o segundos…

Tenemos maneras distintas de sentir la vida, ¿cómo podemos pretender imponer nuestra verdad a otros, cuando esa verdad para nosotros crece, se transforma e incluso varia?

No me parecen buenas las imposiciones de ninguna índole, uno puede, sí, compartir, o más específicamente: Mostrar lo que cree…

Uno de los mayores apóstoles en la Biblia: Pablo, era un gran retorico, y su inteligencia para transmitir una idea era que nunca detractaba las creencias de los otros, simplemente tomaba lo mejor de las personas, lo que ellas creían, e iba explicando su postura y haciendo una especie de cuadro en el cual nunca desechaba de plano las ideas de los otros, las moldeaba, las transformaba… De allí su éxito como comunicador.

Abrir la mente de otros no es tarea fácil, si queremos lograr eso, primero tenemos la gran tarea de abrir nuestra propia mente para ver lo que hay de verdad en cada persona con la cual nos encontramos.

Crecí escuchando a mi madre decir: “Cada quien tiene un pedacito de verdad”, entonces, no pretendas aplastarla, desecharla…, ¿cual es ese pedacito? no lo sabemos.

Cuando vamos a alguien no deberíamos tratar de romper esa verdad; y porque? la razón es que no sabemos hasta que punto esa creencia le anima y le sostiene, hasta que punto es su sueño, su motor.

Empecé diciendo que me asombraba, y es cierto, pero el día de hoy trato de darme cuenta que los que detractan las ideas de otros de plano, también tienen su papel dentro de la sociedad, son actores que también hacen falta, sabemos que hay cosas que se deben rechazar abiertamente cuando hacen daño, y esa también es una tarea. Sin embargo, no me refiero a esas ideas en este post, sino a los matices, a las creencias de las personas. Las creencias en cuanto a religión, tendencias políticas, y sexo, por ejemplo, tienden a ser muy definidas, y por lo regular son bases que pueden estar sosteniendo la vida de una persona. Cuando se rechaza a otro por lo que piensa actuamos con discriminación, nos cerramos, cerramos nuestra mente, y en consecuencia en el peor de los casos podemos estar destruyendo esas bases.

Entonces, si tu ves que a alguien le hace bien pensar lo que piensa, permitele  pensar lo que piensa. Si no es así, si le hace mal, destruir de plano lo que cree solo hará que te guarde rencor. Hay muchas maneras de comunicar, yo diría que es todo un arte cuando se tiene presente buscar la manera inteligente de hacer llegar un mensaje… decir lo que deseas sin dañar a otros…, puede ser que a veces trates de cortar como una espada, y otras acariciar como la brisa…

Yo creo firmemente en mi corazón que a pesar de todo la verdad, el bien, la justicia, y todo lo bueno siempre resplandecerá como una luz en el firmamento…, la mayoría de las veces sin necesidad de escándalos. Facundo Cabral decía: “El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso-una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que construyen la vida…”

Flori *)

Foto by Flori

 

Compasión

La compasión es un sentimiento de piedad por quien sufre alguna pena. El mundo occidental entiende las penas como dignas de lamentación…, a veces se mira al otro y se le compadece en un gesto donde se ve peor su situación que la nuestra. Yo me pregunto, qué me exime de ese lugar? ¿qué me salva para sentir que el otro esta peor? ¿no es un gesto a veces incongruente el sentir pena y darse la vuelta…? Yo no creo en esta pena que se siente y luego nos vamos a dormir como si nada…

A veces miro a las personas en la calle, miro sus rostros y es como si pudiera sentir en su falta de alegría un dolor que van arrastrando, no me siento distinta del hombre que vaga sin saber por qué…, quien sabe si él tenga el cielo ganado aquí en la tierra y yo este perdida porque no puedo sentir…

La compasión verdadera inquieta el alma, no deja dormir, hasta que puedes hacer algo…, o hasta aceptar que no se puede hacer nada. Para los orientales todo es parte de la vida y cada situación es la cara de una moneda que tiene su revés, representado en aquel símbolo blanco y negro, el yin y el yang…, donde la inclinación hacia un extremo te hace caer en el otro.

Hay personas a las que no les gusta que les tengan lástima, la lástima puede ser una ofensa, cuando pone por encima al que la siente.

La misericordia es distinta, es sentir en la propia piel el dolor de aquel que puede ser uno mismo, es como sentir me duele porque te duele, lo que te afecta, me afecta a mí…, no es vacía porque busca el bien.

Vivimos en un mundo donde se ha dejado de sentir al otro como ese ser que no se diferencia mucho de nosotros en cuanto a las penas y los dolores…, donde se ha dejado de ver que todos somos parte de una misma esencia, en donde el bien que hago al otro lo estoy haciendo por mí, por mis hijos y por aquellos donde voy dejando una estela, una que quedara latiendo en el universo aun mucho tiempo después, si puede seguir fluyendo, continuamente, sin parar…

Flori *)

Foto by Flori

“Nuestra tarea es la de liberarnos… mediante la extensión de nuestro círculo de compasión hasta que contenga a todas las criaturas vivientes, la naturaleza entera y su belleza.” Albert Einstein.

 

Una chispa divina

Les confieso que llevo muchos días deseando escribir estas lineas, tratando de verlas claras para poder transformar un sentir en palabras, ideas que tomo por momentos entre mis manos y luego se me escapan…

Hace tiempo leí uno de los libros de Coelho, “A orillas del río Piedra me senté y lloré”, pasando desapercibido para mí un mensaje (el principal) que decía: “amar es descubrir… una chispa divina”. Confieso que me paso, porque no estaba preparada para comprenderlo, hace dos meses lo volví a leer, y el mensaje principal me atrapo desde el principio.

¿Qué hizo la diferencia?, bueno, hay paisajes que solo se encuentran en algún punto del camino y por más que intentemos no podemos forzar la vista, hasta llegar al lugar apropiado para ver. Hermann Hesse dice: “La sabiduría que un sabio intenta comunicar suena siempre a simpleza”. Se pasa desapercibida. Así, la sabiduría que Paulo intentaba comunicar no la capte.  Es el camino de lo cotidiano, nuestro propio aprendizaje de la vida, los tropiezos, lo que poco a poco nos va proporcionando las herramientas para empezar a conocer, nos va dando la madurez, capacitándonos para aprender cosas nuevas, es como ir subiendo lentamente escalones, o ir cruzando caminos paralelos (para hacerlo más horizontal).

A través del camino me he dado cuenta que el concepto de amor difiere mucho de persona a persona incluso entre grupos y culturas. Hay quien dice que amar es ayudar, y si, puede ser, pero si vamos más allá, nos daremos cuenta que solo podemos ayudar al que lo permite, es decir, que amar es más que ayudar, por que no se limita por no poder hacerlo.

He creído también que lo más parecido al amor es el respeto, la admiración hacia cada ser, mas ¿cómo sentir admiración por lo que creemos incorrecto?, pues el amor abarca al ser, más que a sus acciones, entonces amar es más que esto también.

Se puede pensar que el amor es empatía, ponerse en el lugar del otro, y ¿qué puede ser más complicado que sentir la vida, el ambiente, las circunstancias enteras que rodean a una persona, como lo siente esa persona?, tendríamos que conocer mucho. El amor es más que empatía.

El hacer el bien, ayudar, respetar, admirar, sentir empatía, son sentimientos o acciones que pueden convivir independientemente del amor… lo sabemos, aunque nos confundimos, lo que ocasiona dolor al darnos cuenta de esta confusión más tarde. Mas sin embargo, el amor si incluye todos estos sentimientos, se puede manifestar de estas maneras, y de muchas otras porque es creativo, es un motor generador de sentimientos y acciones.

Si quieres que una vida salga adelante colmala de amor… podemos hallar el amor dentro de nosotros mismos, por ejemplo, valorando nuestros dones, haciendo aquello para lo cual nacimos… por esto también le da sentido a la vida.

Cuando se ama, una luz resplandece en el otro, la reconocemos desde adentro.

Cuando se ama, una esperanza nace con cada amanecer, sentimos los detalles de cada día como pasos que conducen a un horizonte pintado de colores…

El amor real es ilimitado, va más allá de lo que podemos percibir o manifestar… es lo único capaz de descubrir una chispa divina en cada ser… en cada átomo que respira…

“El monje Thomas Merton decía:«La vida espiritual consiste en amar. No se ama porque se quiera hacer el bien, o ayudar, o proteger a alguien. Si obramos de ese modo, estamos viendo al prójimo como un simple objeto, y nos estamos viendo a nosotros como personas generosas y sabias. Esto nada tiene que ver con el amor. Amar es comulgar con el otro, es descubrir en él una chispa divina»” Paulo Coelho.

Flori *)

Foto by Flori

 

Islas

Foto by Flori

Es posible encontrarse cuando vivimos en la misma tierra, mas cuando estamos separados con el mar de por medio, se requiere un sacrificio. Sucede con aquellos que viven a grandes distancias físicas o a miles de kilómetros en cuanto a sus pensamientos, ideas, sentimientos.

Las distancias físicas pueden salvarse con palabras o con otro tipo de comunicación. ¿Son vínculos débiles o fuertes los que se establecen?, no lo sé, pero suceden.

Las distancias que existen a nivel emocional son más difíciles de reducir. Puede ser que alguno se preste para hacer el puente, o se incline para que el otro pase. Alguno tendrá que doblarse, si no los dos, para que de alguna manera se puedan tocar en algún punto, y hacer conexión.

Las pensamientos pueden aislarnos, dejarnos sin poder hacer contacto con aquel que piensa distinto. Las distintas maneras de sentir de hecho nos aislan en la incomprensión.  Pero así como nos separan también nos unen, porque cuando sentimos igual, pasamos a formar parte de una misma esencia donde todo lo demás funciona, así como uno puede dejar de percibir que existen dos islas donde hay un puente.

Flori *)