La extensión de la palabra

Foto by © Noelle Buske
Foto by © Noelle Buske

Amo las letras, y a veces también las odio… La palabra es un don y también puede ser un arma.  Es como todo, depende para que se tome…

Sin embargo, cuando lo pienso bien, veo el universo tan grande que se extiende a traves de las palabras, uno puede abrirse de formas impensables y dejar que fluyan hasta más allá de lo deseado… es difícil cuando así sucede porque la timidez, el pudor, el temor, la auto-censura no permite que se suelten las letras de esa forma… pero es bueno saber el alcance que pueden llegar a tener la expresión y el pensamiento.

Es ilimitado en cuanto a contenido, forma, alcance, y las maneras como puede transformarse mientras va andando…

Somos nosotros los limitados, realmente. Me doy cuenta de esto a cada instante. Uno no dice o no puede decir todo, todo lo que le pasa por la mente.  Y no porque no pueda, la mayoría de las veces es porque no quiere, realmente.

¿Cómo romper con esa limitación auto impuesta?.

La respuesta es que se puede pensar lo que se quiera, y luego expresarlo de la forma más elevada que se pueda, sin arrastrarse en lo pedestre, porque como dijo Martín Vivaldi alguna vez, ¿a quién le interesa lo pedestre?.  Interesa lo delicado sin llegar a ser complicado, lo que tiene alguna mínima elaboración en el camino, lo que es procesado, o más bien que se puede procesar.  Esto último es lo más interesante.  Más que lo que ha sido digerido, interesa lo que por sí mismo se puede digerir y crear al leer. Esta es la gran diferencia entre una lectura cualquiera y la literatura propiamente dicha. Esta última nunca se agota con la lectura, cada vez da origen a nuevas elaboraciones.

La palabra como arte se va construyendo a medida que aparece, y el lector mientras más participe de esa creación queda más atrapado y sumergido en el mismo proceso que dio origen a esas palabras. Por ello el goce no solo estético sino también recreativo.  Cuando no nos dan todo sino que nos dejan participar, nos toman en cuenta y andamos a la par.

Por ello, agradezco aquellas palabras que en su momento me dijeron: no es cuanto leas, es lo que leas. La importancia reside en la calidad.  Por ello leer buenos libros nos forma y no solo nos instruye, abre también nuestra capacidad de pensar, y extiende a la par del autor nuestros pensamientos, y nos hace partícipe de ellos…, cuando el autor es: bueno, cuando el autor comunica realmente, sucede la magia.

Quizá por ello el que lee, muchas veces termina también escribiendo, es en este orden que sucede, buscando un canal de expresión a los pensamientos.

Flori *)

El silencio

Foto by © Igor Zenin
Foto by © Igor Zenin

A veces quisiera quedarme callada, sin decir nada, retirarme al silencio, abrazar el silencio. A veces pienso que es una manera de encontrarme, quizá la más acertada para organizar de alguna forma, si es que existe, mis pensamientos…

Quisiera hacer silencio para que quizá cuando emita algún sonido, este mismo me escuche y se dé cuenta de que estoy allí, para que pueda al menos alguna vez confiar también en mí. ¿Sera que existe un abuso de las palabras?, ¿un abuso que la despoja de su valor?, o serán esos cambios en los significados que ocurren en una lengua viva lo que va cambiando su sentido, y es entonces cuando molesto, no significa tanto molesto sino tan solo un poco incomodo, y cuando decir querer, es más bien me gustaría, un me gustaría casi tan lejano como un horizonte.

Por eso será que el lenguaje figurado toma tanta fuerza, por ello tendrá más fuerza una imagen que una palabra.

A veces, no sé si muchas durante el día, me quedo callada. Me quedo callada cuando me parece que el silencio es más fuerte para expresarse, me quedo en silencio cuando creo que mis palabras no serán escuchadas, no serán valoradas.

He llegado incluso a pensar cuán importante puede ser la discreción hoy en día cuando todo es público, hoy en medio de tanta expresión es un tabú el silencio, lo que se calla, lo que no se dice. La sinceridad es casi un tabú. Aunque parezca contradictorio en medio de tantas palabras la sinceridad sigue siendo muy costosa.

Aun hoy seguimos comunicándonos con todos nuestros filtros, con el filtro de nuestra propia experiencia, seguimos expresándonos con todos nuestros límites así como seguimos recibiendo un pequeño porcentaje del mensaje que escuchamos.

El silencio, la soledad, pueden ser grandes, gigantes compañeros, ellos pueden hacer ecos de las palabras, pueden magnificarlas.

Flori *)

Construyendo palabras…

A veces como en una película puedo parar el tiempo, detener el movimiento de los vehículos que circulan por la calle, la gente que camina, y mirar, quedarme observando por un instante… el breve momento que pasa…

Ese momento, el único del cual soy dueña…

Imagino que existo sin pasado, sin memoria, sin noción de recuerdos.

Y voy construyendo palabras que ocupan mi mente, melodías de una canción que hace el tiempo vibrar y pintar de colores el blanco y el negro…

Voy construyendo la palabra que no escuche, aquella que me quede esperando una tarde en la que el tiempo no ceso de pasar… Aquella que aunque no fue para mi puedo hacerla mía al darla a otro que también la espera hoy como yo… ayer…

Las palabras mejores son las que surgen en el silencio… acciones que son respaldadas por los pensamientos…

A veces hay más acción en callar,  en desviar el curso de un agua que se derrama queriendo perderse…

Hay acción en un silencio que va procurando escuchar… para poder mirar sin el velo del pasado y desnudar los objetos y las personas de ese cariz que atenúa su brillo…

Voy construyendo aquellas palabras de amor que dicen: te escucho, en este momento soy toda tuya… te miro, en este momento, te miro… en este momento, no transcurre el tiempo…

Flori *)

Foto by Flori

Palabras Soñadas

Constantemente me afano tratando de buscar las palabras exactas, como quien busca los colores reales para pintar un paisaje. Muchas veces siento que no logro transmitir lo que quiero decir, porque mi deseo es pasar de las palabras al pensamiento y de allí al corazón.  Tocar corazones es mucho pedir..

Llegue a pensar que no era posible, incluso me dije, para que? si ya todo esta dicho. Solo un día se me ocurrió que si todos somos diferentes, y percibimos de manera distinta, si existen colores que entran por nuestros ojos, más que otros, cada uno con una connotación, cada uno con una vibración única; pensé que la combinación de palabras así como la combinación de colores, o números, nunca será igual en un texto. Lo que quiere decir que nunca dos párrafos serán idénticos, aunque traten el mismo tema… tendrán el sello de la persona que lo escribe.

De modo que quizá aún remotamente pueda escribir y mostrarle a una persona, el cuadro que quiero pintar, quizá pueda hacerle llegar ese mensaje que no le ha llegado todavía de otra manera, y tocar en su corazón esa tecla…

Mi madre me dijo un día, no dejes de escribir!, no importa cómo o para qué, lo escrito llegará a quién este destinado.

Y así lo hice, una combinación de palabras lanzadas a un universo infinito, donde en algún momento, en algún lugar le llegarán a un corazón…, para completar aquella pieza buscada, para que reciba de esa manera especial que se acepta lo que coincide como papel calcado sobre nuestros pensamientos abriendo el camino para ampliar el paisaje… Palabras que se deseaban, que nos identifican aunque no nos conozcamos, que cohesionan lo que estaba desarmado, y más aún las alas que faltaban para iniciar un vuelo,  tal ves la barca con la cual empezar a navegar, una ventana hacia las estrellas, a sentirse completo y unido con ellas…

Palabras que llegaran a quien las soñó un día, antes de ser escritas.

Así puedo hoy decirle a todo amigo a todo aquel que sienta en su corazón ansías por escribir: Escribe todo lo que quieras, todo lo que sientas, lo que solo reside dentro de ti, y que nunca se volverá a repetir… escribe tus palabras soñadas…

Flori *)

Foto by Flori
 
 Nota: Estas fotografías tienen más de 50 años, las tomo mi abuelo a sus hijos…
 

Como gotas…

Las gotas que caen en la tierra son absorbidas por ella…
Las palabras que penetran el corazón, son guardadas por el como valiosos tesoros…
Cuando la gota golpea en un vidrio, solo se desliza por el, no puede atravesarlo…, aunque lo acaricie, pasa por encima… el calor termina sofocándola… Son las palabras que carecen de poder para llegar hasta adentro…

Quisiera que esas palabras tan repetidas que se llegan a sentir como goteras, llegaran a tierra, y no se quedarán en el vidrio transparente por el que solo se pueden deslizar…

Gotas que se convierten en lágrimas sobre las mejillas…

Hay palabras que podrán llegar a su destino… como muchas otras no lo harán…
Pero si puedes creer, puedes crear…, y así encontrar esas maneras escondidas, esas que no se tienen, aquellas que se descubren tan solo al amar, que pueden crear, hacer, inventar, y nunca cansarse de seguir tratando de llegar a esas tierras escondidas que parecen imposibles de alcanzar, allá en el corazón… esas tierras que buscan el alivio del rocío con cada despertar… A veces, muchas veces, solo el amor podrá hacer que una gota no golpee, sino que alimente, y llene…

Foto by Flori

Flori *)

No se puede matar el espíritu…

En una exposición de carteles elaborados por Amnistía Internacional para diferentes países, me llamo la atención esta fotografía, un libro con una ventana enrejada…

Foto by Wilhelm Zimmemann, fotografo aleman nacido en 1936

Abajo de la foto decía un texto traducido del alemán: “Se pueden prohibir las palabras, pero no se puede matar el espíritu”.

Estuve así pensando en ese texto abierto… con una ventana hacia el infinito…

Las palabras por si solas son tan solo un instrumento, un producto de la civilización y gracias al cual podemos darle textura, forma y color a los pensamientos, las ideas, los sueños… La palabra no es el fin, sino el medio, el puente que permite que se exteriorice lo que yace adentro de nosotros, en este caso llamado espíritu.

La gente puede dejar de escribir, de hablar o de expresarse, pero adentro seguirá sintiendo, padeciendo…, y tarde o temprano surgirá desde adentro la expresión reprimida, buscando esa compensación que equilibre el silencio…

Flori *)

Instantes que definen vidas

Foto by Flori

El tiempo corre continuamente en una eternidad, definida para nosotros, seres mortales, o inmortales cuando el tiempo deja de limitarnos.

En la rutina que se nos presenta a diario nos cruzamos al caminar con muchos seres para los cuales existe la palabra exacta, la acción requerida, esa que puede convertir un día rutinario en un día especial.

Momentos en los cuales una expresión tiene toda la fuerza para quedarse y calar…  son instantes cruciales que llegan y de la misma manera se desvanecen. ¿Quien los puede notar?

¿Cuando se junta lo importante con lo urgente?

¿Que es lo importante?

¿Cuando urge lo importante?

En nuestros tiempos la soledad nos puede consumir como el frío, sobre todo ese frío de la indiferencia. El problema es cuando se cuela en nuestra vida y dejamos de notar lo que nos rodea. Hechos que ocurren a nuestro lado y hacemos como si no miráramos… A veces son más sutiles; solo se notan si eres capaz de interpretar lo que miras, o si tan solo miras o escuchas, y notas la importancia de lo que sucede porque algo dentro de ti enciende una alarma.

Otros eventos son menos concretos pero igual de importantes, como la oportunidad de nutrir el alma de un niño, cuando respondes esa pregunta… es salvar la vida del hombre, de aquel desconocido que hoy no encuentra motivos para seguir.

Existen momentos cruciales. Ahora mismo, que pueden pasar desapercibidos cuando dejamos de pensar que todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene una repercusión alrededor. Pasan desapercibidos, cuando dejamos simplemente de pensar…

Ese momento se presenta cuando el día clama por una acción o una palabra, cuando alguien calladamente pide, o no pide; pero tu estas allí para hacer o decir lo que hace falta.

Flori *)

Cuando no hay motivos…

Escribir por escribir, es como hablar por hablar,
por el simple placer de hacerlo…
hoy estoy escribiendo
sin tener de repente ninguna palabra,
quizá seria mejor el silencio,

aunque Whitman decía que el silencio es el peor de los errores
pero creo que es solo si las palabras están atravesadas en tu garganta

Me doy cuenta que en la vida se van perdiendo cosas
como la ilusión de aquella palabra que no se nos dijo,
que hacia tanta falta escucharla
aquellas palabras que nos hubieran hecho más fuertes,
más queridos,
más seguros,

o más felices…

Hay sentimientos que pasan como la marea que sube por la noche y baña la arena hasta muy adentro,
y luego por la mañana tan solo queda el rastro que nos confirma que el agua estuvo allí,

sentimientos que crecieron porque los nutrimos, y un día cualquiera al amanecer nos damos cuenta que se desvanecieron sin aviso…

o se fueron por otra causa que escapo incluso a cualquier previsión, por un capricho del corazón, y no sabemos el porque, por eso de que no llegamos a conocernos por completo nosotros mismos…

y si supiéramos por que se nos van?
por que no quieren venir cuando uno los busca?
habrá que inventarlos para ver si regresan?
para ver si al menos quisieran venir?

Me pregunto si será la tristeza una buena amiga? aquella que no te deja hacer nada… habrá que aceptarla el tiempo que se quiera quedar?,
me imagino que como todo también se irá…

y que quedará?

Hay momentos en la vida donde se vive como en un espacio atemporal,
en el que el tiempo parece congelarse
y cada día pasa casi igual,
las inquietudes se van,
las dudas se apartan,
casi nada se espera,
todo se calma en demasía…
nos quedamos como dormidos,

será que es un descanso que necesitamos sin saberlo, sin buscarlo?

un descanso para nuestras ansias, para aquellos sueños que se prolongan en el tiempo…

para que en algún momento en que nos volvamos a despertar tener las energías y las fuerzas para seguir buscando aquellas cosas de nuestra vida que creíamos perdidas ?

y poder luego hacerlas realidad para otro ser humano,

y así tener la fuerza para regalar una palabra, que puede hacer a alguien

más fuerte,
más querido,
más seguro,

o más feliz…

Flori *)

El límite de las palabras

¿Qué tan limitadas son las palabras?

Se nos ha dicho que el lenguaje hablado o escrito es la forma de comunicación más limitada que existe, debido a que en la mente de cada persona se forma un concepto de cada palabra de acuerdo al aprendizaje que va teniendo. Entonces se tiene que la palabra “rojo” por ejemplo, a alguien le trae buenos recuerdos y a otro no. Se tiene que hay palabras que son ofensivas para una persona, y no estoy hablando necesariamente de palabras obscenas, sino de cualquier palabra. Es tan delicado a veces el proceso de comunicación cuando nos enteramos de como funciona. No es de extrañar por que tantos conflictos a la hora de “comunicarnos”.

Y esto en cuanto a las palabras, luego vienen las frases o los mensajes, también estructurados de acuerdo a nuestra experiencia o lo que conocemos del mundo. Cuando digo “allá en el río” me imaginare el río que conozco y tu imaginarás el río que conoces, por ejemplo.

Por que estoy contando todo esto, pues para explicar porque a veces estamos hablando con una persona y parece que esta no capto la idea de lo que le dijimos, aunado están las expectativas que cada uno lleva a la hora de comunicarse y mientras más expectativas mayor la tensión a la hora de hablar. Uno se pregunta, ¿Será que me entenderá? ¿Cuales palabras o mensajes debería utilizar?, o ¿Debería callar?.

Apenas hacemos bosquejos de lo que queremos decir, tan solo logramos armar frases que tratan de expresar ideas, sentimientos, experiencias. De allí el éxito de la comunicación audio-visual, esta entra por mas de un sentido, por lo cual es mas efectiva.

Por eso la importancia de buscar la mejor manera de decir las cosas, sobre todo en un mundo donde hay tanto auge de información y “palabras”.

Si logras en un principio transmitir un mensaje, luego te encuentras con los filtros, la persona una vez que logra oírte seleccionará lo que cree y comparte y desechará lo que no cree. Y las personas terminan desechando mensajes de manera voluntaria, y también de manera involuntaria. Pues es muy difícil guardar o procesar en tu mente algo que no aceptas, o no conoces, es más ni siquiera lo escuchas, no pasa por tus oídos. Es cómico pero es así. Cuando escuchamos una palabra desconocida por primera vez (un ejemplo exagerado), tienen que pronunciárnosla lentamente para poder captarla, igual cuando nos cuentan algo que nunca habíamos oído, pedimos una y otra vez detalles para ubicarnos, para hacer asociaciones, para buscar en nuestros archivos de memoria, y todo esto es a nivel inconsciente.

Imagino que pasa en nuestro cerebro cuando nos empiezan a narrar cosas que ya desechamos, o decimos, “no, no me interesa”, o ni siquiera comprendemos. Este proceso de filtrar es necesario también para ser mas eficientes a la hora de usar nuestra memoria y razonamiento.

¿Qué determina lo que guardamos en nuestra mente?, ¿Cómo creamos filtros?, todo depende de nuestro carácter, intereses, educación, cultura, hasta de nuestra biología o herencia, tantas cosas, todo esto determinará nuestras motivaciones.

De todo esto la parte que a mi particularmente me preocuparía sería esta: “no vemos, no oímos, lo que no conocemos”.  De allí la importancia de aprender a desaprender lo que ya sabemos para dar “espacio” a lo que no conocemos. Y no me refiero a grandes cosas, más bien a detalles, sutilezas que nos harían la vida más pacifica por ejemplo, si es lo que uno busca. En este sentido hay gente por todos lados en el mundo clamando a grandes voces que cuidemos del planeta, pero casi nadie “escucha”. Otros gritan a grandes voces en las plazas “busca a Dios”, pero casi nadie oye… se nos habla mucho de las crisis existenciales y de la soledad del hombre actual que vive rodeado de mucha gente, saturado de información y de tecnología pero “solo”, “mas solo y separado que nunca”, pero pocos “escuchan”.

Será que tenemos, pues si queremos claro esta, que aprender a escuchar otra vez, y escuchar no es solo estar allí, sino comprender al menos que significa para la persona que nos habla lo que nos esta diciendo.

Si lo analizamos bien, escuchar de esta manera es un proceso agotador para nuestra mente. Si nos dedicamos a escuchar así no tendríamos tiempo para pensar en lo que vamos a responder, salvo para confirmar que estamos comprendiendo lo que se nos dice.

Si cuando al hablar con alguien le preguntáramos: “¿Y para ti, qué significa esto?”, se podría llegar a otro nivel de compresión, se podría entonces pasar del simple intercambio de información a los sentimientos, y quizás se podría entonces establecer una “conexión”, que es verdaderamente lo que significa la comunicación.

Flori *)