Renacer

Foto by Flori

La primera vez que vi esta flor, lamente no haber llevado conmigo la cámara, y hasta pensé: que lastima, cuando vuelva a venir por aquí ya esta flor estará marchita. Y así fue… entonces la di por perdida, creyendo que el árbol solo daría una flor. Así que la siguiente semana cuando volví por el mismo lugar, casi por casualidad encontré otra vez la flor en el mismo árbol, pero en otra rama, y me sorprendí, pero esa vez si tome la foto.

Y esa es la historia de esta flor, aparece y desaparece… ¿quien puede decir que no es la misma?, ella se recrea continuamente, y aunque se marchite, vuelve a renacer!.

Ella me recuerda que en la vida todo va y vuelve a venir otra vez, como en un ciclo.

Algunas cosas acaban marchitas pero, ¿porqué no creer que pueden volver a renacer cuando menos lo esperamos y sorprendernos con su frescura? Quizá tal vez mañana podamos encontrar la belleza que creíamos perdida, como aparece en la naturaleza una y otra vez, la misma bella flor.

Flori *)

 

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Vivir en él…

Foto by Flori

Me sobrecoge el amor, como la inmensidad del mar.

El amor es tan real, tan grande, que solo podemos intentar soñar, vivir, diluirnos en el, más que contenerlo en nosotros.

Y si es tan grande el amor y tan pequeña soy, sé que podrá envolverme, que podré encontrarlo tan solo cerrando los ojos, sintiendo sus pálpitos, que son tan callados pero constantes…

Solo el amor renueva a cada instante la vida, le da fuerzas a cada latido del corazón haciéndolo sonar más alto, también le regala voluntad al querer para desear, para anhelar, nos convierte en creadores de sueños alados…

El amor hace que podamos, de repente de la nada… lo imposible.

Por amor es fuerte el más débil… enloquece el más cuerdo, se cuestiona el razonable, y se quebranta el más duro… por él surgen sonrisas sin motivos, se suavizan los ceños fruncidos, se derriba toda pared, se abre toda cerradura.  Por amor nos despertamos para mirar la belleza que nos rodea en toda la creación, de la cual también somos parte, y latimos a una con ella.

Vivir en él… es lo más misericordioso que podemos hacer por nosotros mismos.

¿Quieres hallarlo?, solo cierra tus ojos y siente sus pálpitos…

Flori *)

 

Tierra de gracia

Foto by Flori
Foto by Flori

“Tierra de gracia”, así dijo Colón cuando por primera vez piso estos lugares escondidos para el viejo continente, preciosa América…

Actualmente vivo hacia la capital que como gran ciudad esta muy llena de concreto y edificaciones; sin embargo no crecí aquí, sino hacia el oriente del país, de Venezuela, a las orillas del mar, donde el sol irradia con todas sus fuerzas y puedes sentir como te quema la piel.

Antes no me daba cuenta como puede influir en nosotros el entorno, habiendo vivido en el calor, entre amplias playas, al mudarme a un lugar distinto donde el clima puede ser frío, con el tiempo empecé a extrañar el mar, a la naturaleza. Hasta la más mínima hoja verde, hoy es para mi tanto… antes amaba la naturaleza, pero ahora la siento más, creo que puedo entender aquellos alemanes que se internan en las selvas de mi pueblo, en lo más silvestre, en carpas, matando plagas como dice uno; antes me causaban gracia, ahora los comprendo. A veces no apreciamos en todo su esplendor la riqueza que tenemos en estos lugares… los verdes, y los azules son más intenso, más puros…

Ayer venía viajando por toda la costa en un autobús viejito, sin aire acondicionado, pero con amplias ventanas donde podía ver el paisaje por horas… me acompañaba además el mar, un cielo de un azul como ninguno, el verde más vivo, ese que crece aquí sin el menor esfuerzo…

Flori *)

El río

Foto by Flori

Qué tendrán los lugares naturales… quizá tienen mucho o todo lo que se necesita para llegar al silencio, a sentir como se mueve cada átomo. Como cuando te sientas a la orilla del río y sumerges tus pies, puedes ver cuantos peces lo habitan, cuanta vida hay en el agua, y alrededor…

Es la diferencia con la ciudad; en los sitios naturales la vida lo puebla todo, nos llena por dentro de ella misma.

Cuando me siento un poco triste voy buscando estos lugares, en ocasiones el canto del río… ese sonido conocido, único, de múltiples voces que parecen un arrullo, aquella melodía que logra acoplarnos internamente a su ritmo, uno constante pero suave que nos devuelve el equilibrio… luego se puede sentir el anhelado silencio, y disfrutar el canto de la naturaleza…

Flori *)

Huellas

Tratando de mirar hacia arriba, distraída, creo que olvido donde buscar tus huellas, se me pierden por ratos, esas que has dejado sutilmente grabadas en distintas formas, esas que a veces pueden hallar los que han extraviado el camino, aquellos que se han sentido completamente solos…

¿Porque solo te encuentra el que ya no tiene nada, el que se sabe sin nada en esta tierra?¿Será porque desnuda el alma es que podemos encontrarnos?

Muchas huellas me llevan a ti, son direcciones marcadas, allá a lo lejos, donde mis pies aun no pueden llegar, ni mis ojos mirar.

Aún así tu voz habla dentro de mí, escucho tus palabras; son claras en el silencio, e imperceptibles dentro de la distracción de mis sentidos; aún así te siento dentro como un presentimiento… y a veces más cerca, como un sentimiento, un dulce calor.

Para comprenderte no puedo recortar o adaptar tus palabras; sino quizá, expandir mi alma, ensancharla, ampliar la manera en que percibo, siento, escucho, miro.

Estas en todo y en tantas partes… imposible es no mirarte.

¿Como olvidarte?, ¿Cómo?. En la playa el amanecer canta tu nombre cuando el sol aparece lentamente, el agua fría del mar pronto recupera su calor; las olas siguen cantándote interminablemente, su canción de paz. El mar me da permiso para sumergirme en él, danzar con él…  y al flotar de cara al cielo veo las nubes, como algodones, como trazos de pincel… a veces van viajando, otras aparecen quietas… siempre moviéndose… como se mueve el agua en calma mientras estoy flotando… y me imagino que será así estar entre tus brazos…

Luego me voy por la arena, esta vez sin zapatos… sigo buscando tus huellas…

Al llegar la noche escribes palabras con luceros que no puedo describir con ese brillo e intensidad como lo haces tu… y otra vez en la mañana una bandada de golondrinas dibujaran con su vuelo, cierta armonía en mi ventana, en una completa afinación…

Tus huellas parecen profundas, dispersas, matizadas, fundidas contigo…

Solo puedo seguirte, a lo lejos dejas pistas, reflejos, aromas llevas en ti que capturan mi ser… miro como a lo lejos se difumina el camino, como las hojas se desprenden de los arboles siguiendo su destino…

Con la breve luz que me llega… voy siguiendo tus huellas…

Foto by Flori

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a la luz; ¿no la conocereís? Otra vez abriré caminos en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19)

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18)

Flori *)

 

La hoja

Rodeada de tanta tierra… para mirar, distraerse, el cielo,

tanto espacio… para ella son abismos difíciles de abarcar

son formas incomprensible, cual puede ser su lugar?

desarraigada, la salvia en sus venas no correrá más… 

Su alma llora vacía, tratando de alimentarse de conocimientos milenarios

impresos bajo el sol, vueltos vanos, de tanto ser tomados y vueltos a dejar…

Sintiendo y sin sentir…

El alma se empeña en su reverdecer, buscando el consuelo…  sin saber…

La hoja desprendida del árbol, se sostiene vanamente, evitando el viento,

anhela permanecer en la paz, como antes, en el árbol…

Una paz que se volvió etérea cuando llegaron los cambios.

Yace sola en el suelo, debajo del árbol…

Solo puede aceptar su condición de extraña

cuando despierta un día  y se mira a lo lejos,  flotando en el aire,

se reconcilia con el viento, extraño invisible que la sostiene… 

se deja llevar, el viento ahora es su amigo,

impredecible, llega silbando anunciando viajes sin regresos,

ahora entre ellos no hay secretos,

ella se sabe un poco más que polvo,

y él le muestra los lugares, desde lo alto…

Tarde o temprano todo cambia, todo pasa…

la exaltación, el dolor, extremos que también pasarán…

La hoja que el viento quiso arrastrar, sin color, despegada del árbol, solitaria…

tendrá el consuelo del viento al pasearse por los montes,

sin lugar fijo a donde ir, a donde llegar…

podrá terminar siendo parte de la tierra que alimenta al árbol,

que la dejo al viento… que la dejo volar…

Lo que ella no sabe,

es que se separa por solo instantes;

ella siempre ha sido parte de él,

en un simultaneo morir y renacer…

Flori *)  

Foto by Flori

 

Esencia

Foto by Flori

Delicados pétalos se asoman, formando una flor del trópico:

Una cayena.

Llama la atención de algún soñador que pasa distraído por la calle.

Un toque de color es toda ella…

Entre mallas de metal, que para ella no importan.

Sigue siendo una flor… 

Es su única esencia.

Flori *)

 

Lenguajes

Foto by Flori

Las abejas siempre están buscando flores donde obtener polen, viven buscando y cuando encuentran muchas, realizan una danza que transmite una señal para avisarle al resto de sus compañeras, es el lenguaje de las abejas…
Nosotros como seres humanos buscamos también ese polen, ese dulce por el cual danzar, ese dulce que llena nuestras vidas y que luego compartimos con total alegría… Sin embargo en ocasiones, vamos describiendo siluetas en el aire y dejando rastros que solo otro que los comprenda encontrará, pero más que señales de hallazgos, son otro tipo de señales, son señales de búsqueda, y de necesidad…

Algunas son necesidades que solo el Supremo Autor puede llenar…

Flori *)

 

Naturaleza mía

Se inquieta mi alma queriéndote encontrar,
buscando la paz que me quieres dar,
vago por caminos, entre arboles antiguos,
por una vieja montaña,
escondida como un secreto dentro de tanto asfalto.
Trato de entender porque esa montaña me llama a cada instante,
¿por qué su silencio me envuelve?
¿por qué solo allí quisiera estar?
hay algo que ella me quiere decir,
y es cuando empieza a hablarme de ti,
como ese río que me dijo tu nombre,
como ese cielo estrellado
que me cuenta cada noche sobre tu inmensidad.
Cuando te busco y no te siento
suelo cerrar los ojos, y te pienso.
Sigo subiendo la montaña,
y en una de las laderas,
te vuelvo a hallar,
así como un milagro;
y te miro,
y estas tan tranquilo…
Has dejado un lugar a tu lado,
has dejado tu regazo, tu cobijo, tus refugios,
has dejado tantos rastros,
lugares que hiciste con ternura
para que el alma más ingenua pudiera comprenderte…
Te encuentro en la montaña,
en aquellos lugares indómitos,
lugares que solo pueden ser descubiertos por quienes te aman,
lugares fuertes, pero frágiles a la vez,
en los cuales tu espíritu siempre está presente;
y le habla a mi alma,
y me doy cuenta que eres parte de mí,
que soy parte de ti,
que nunca ha habido entre nosotros principio ni fin,
ni separación alguna,
solo una eterna unión.
Luego sé que los temores no existen,
que solo son fantasmas sin alma,
porque solo existes tu…
porque llenas todo sin excusas,
porque así te agrado.
En mi espíritu quedas impregnado para siempre,
y te miro en cada sol, en cada luna, en cada hoja, en cada azul…