Esperanza·Música·Reflexiones

Esperanza, bendita esperanza…

¿Qué diferencia al que logra mirar la luz al final del túnel, la meta, el sueño anhelado, el que logra vislumbrarlo en su mente, el que logra asomarse desde la colina al valle a la tierra prometida… es justamente eso, la capacidad de mirarla desde antes, y tener la certeza de que existe.

No hace mucho vi un programa acerca de unos hombres que viajaron a una isla remota, y en el trayecto naufragaron y se perdieron, eran tres, el que perdió la esperanza de ser rescatado fue el que se deprimió, perdió las fuerzas también físicas y no podía ni caminar, pues no encontraba el sentido de hacerlo, aunque sus compañeros prácticamente lo arrastraban no lograron hacerlo sobrevivir, el hombre murió prácticamente de desaliento… los otros dos continuaron adelante a algún lugar donde un barco pudiera verlos… esa esperanza fue la que logro mantenerlos con fuerzas para esperar, hasta que tan solo un día y medio después de haber muerto su amigo fueron encontrados.  No se sabe porque aquel amigo se rindió, porque no lucho… son cosas que a veces nos entristecen como les paso a los otros dos que si sobrevivieron.

He visto personas que piensan que la esperanza no es algo a lo que aferrarse, que no tiene sentido para ellos, por ejemplo esperar que triunfe la justicia en un país tomado por la maldad o el egoísmo personal.  Sin embargo la historia no miente y la gente se cansa, la mayoría no soporta el mal demasiado tiempo, la balanza lucha por ese equilibrio, esa balanza que representa la justicia. Y aunque no lo creamos la misma naturaleza cada día busca ese equilibrio, lo podemos ver cada vez al observarla, al estudiarla con detenimiento.

Nosotros los humanos no somos muy diferentes, la naturaleza corre en nuestras venas, en nuestra parte biológica… Mientras más conectados estemos con nuestra realidad más cuenta nos daremos que también buscamos ese equilibrio sin el cual no hay ninguna paz posible, ni en nosotros mismos, ni en ningún lugar.

Pero uno tiene que tener la certeza de que ese paraíso existe… para poder mirarlo aunque sea de lejos  como lo miró Moisés… ¿quién puede dudar que sus lagrimas corrieron por sus ojos cuando el Señor le permitió mirarlo aun desde lejos?

¿Quién no quisiera poder mirar su sueño, sentirlo real y vivo aun desde lejos… ¿No le daría todas las fuerzas que necesita para seguir andando hacia adelante, toda la esperanza necesaria para llenar su corazón, sabiendo que no camina en vano..?

Esperanza, bendita esperanza… no necesito ser tanto sino saber que me espera allá, sea yo como sea, un bendito jardín, un paraíso que de lo hermoso no alcanzo a concebir…

Sí, puede que sea una metáfora, una analogía, que importa…  lo importante es que sea real.

Flori *)

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Esperanza·Poesías·Reflexiones

Sonrisa mía…

Una sonrisa tuya hacia sonreír mi corazón,
una sonrisa tuya era capaz de acallar mi dolor,
era una de mis alas para volar alto,
una sonrisa tuya,
aquella que anhele tanto…
Era la planta que regaba con mis manos
con la delicadeza del que sabe que es tan frágil,
esperando que floreciera una vez más la belleza
culminación de la espera…
Pero hay flores que aparecen una vez y luego no vuelven,
son líneas planas sin subidas ni bajadas….

El recuerdo es una llama que ilumina las oscuras veredas,
veredas de la espera,
en las que se encuentran espejos que reflejan los deseos,
reflejos de un ansia que tan solo vive adentro.

Pero el reloj sigue adelante el tiempo, no se da la vuelta…

Si pudiera regresa a ese estado inicial de asombro en el que se cree descubrir a otro,
en una sonrisa que parece recrear un todo.
Una sonrisa que no es suya, sino mía.

Sonrisa mía…
¿Acaso son pozos sin fondo?
pues va regando con gotas interminables una tierra que se muestra seca…
Se va convirtiendo en lluvia…
y es un manantial que ya no espera la flor… solo el retoño.

Flori *)

Foto by Flori
Esperanza·Reflexiones

Levanta la voz… enciende una luz…

Foto by Flori

Levanta la voz… enciende una luz…

No dejes de creer…

La certeza,  la fe,  pueden ver más allá…

La fe es una fuerza que crece lenta pero segura, como crece una semillita que al principio nadie ve,   su tallo flexible se bambolea con el viento,   las tormenta tratan de quebrarla pero no pueden con su juventud,  con la savia que corre libre por dentro…

No temas más,  la luz está encendida…  nadie la apagará… ella existe desde los confines de los tiempos… Los que no pueden resistirla huyen despavoridos…

Solo algunos pocos la dejan arder por dentro…  Déjala, déjala que consuma la oscuridad…

De la semilla se ha formado un árbol robusto, uno que a las tormentas no teme más…

Flori *)

Esperanza·Naturaleza·Reflexiones

Belleza y Bondad

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Foto by Flori

Belleza y bondad….

La belleza y la bondad, ¿acaso van de la mano? ¿acaso son ellas siempre lo mismo? pues yo diría como dice la canción, a veces si, a veces no.  En la mente juguetona que sueña al mirar, que se embelesa con una melodía que exalta las emociones, que puede hacerlo pero que al final aflige el alma…  una bella melodía que es buena, es mala?

De moda esta decir que nada es bueno y nada es malo, pero se que solo el tiempo termina respondiendo…

Así como existen llamas que se temen porque destruyen, esas que terminan acabando con todo, como ocurre en algunos bosques de norte América que son consumidos por el fuego, un fenómeno que ocurre de manera cíclica y es lo único que permite la eliminación de bacterias amañadas, solo estas llamas hacen posible que estos bosques se regeneren, nuevos, por completo, es el único caso en el que he escuchado que el fuego contribuya a la regeneración… es bueno?, es malo?

Por mi parte, de manera muy personal, prefiero la bondad de la paz… aunque no resuene, aunque no llegue a brillar, me deja estar…

Sin embargo, es la emoción de sentir alegría, a veces tristeza, la que me hacen dar cuenta de la vida, cómo es la vida, a veces difícil, muchas veces he querido esconderme,  reposar bajo algún árbol y tan solo sentir la frescura de su sombra…

Mis sentidos, muchas veces embotados quisieran irse a vivir en algún campo, donde todo ocurra más suave, más delicadamente, donde pueda vivir quizá, más despacio…

Pero la belleza, es la que a cada instante me rodea? no esta escondida en algún lugar?.  Esta no siempre se encuentra en la exaltación de los sentidos, no siempre es la melodía más perfecta, esa que te estruja por dentro el corazón, o que te eleva en alegría… no es necesariamente el brillo más encegecedor… para mi se encuentra más seguidamente en el suave susurro de una voz que se escucha en el pleno silencio, una que te llama por tu nombre, una que sigue susurrando, se mira en la frescura de un retoño que crece perfecto, que no ha cambiado su composición y su elegancia a pesar de las modas, que va creciendo erguido a pesar de las tendencias actuales, a pesar de la contaminación del aire, es eso belleza? es eso bondad?.

A veces se encuentra la belleza en la mujer que camina y exhibe su interior a través un andar que no se deja alterar por los cambios, que sigue su curso con gracia aunque ese día no se sienta bien del todo… es eso belleza?.

Encuentro la bondad en el hombre ideal, soñado, ese que conserva su buen humor y camina no dejándose avasallar por los problemas, que a veces corre también pero se mantiene en su camino, ese que el eligió. El hombre que recuerda que no va solo, que su padre aun lo mira a lo lejos, que aun vela por él su madre desde su corazón, y sus hijos lo imitan, quieren ser como él, su esposa, ella lo espera… y en él a veces la belleza no se encuentra de momento, solo problemas, pero la esperanza, esa esperanza en una vida que seguirá aun mucho después hablando de él a sus seres queridos y dando aliento, y manteniendo no solo lo físico sino también el alma, mantiene vivo su andar… es eso bondad?.

Bondad es dar de lo que aun no se tiene, de lo que nos falta…, dar quizá lo único, no es dar lo que sobra.  Bondad… es algo que raras veces se encuentra explícitamente, pero nos cubre y nos envuelve aun sin darnos cuenta… se puede ver en el retoño, se puede sentir en la flor que sigue dando su aroma, ese aroma que no cambia…

Flori *)

Esperanza·Familia·Reflexiones·Relatos

Esperanza hallada…

Desde mi ventana puedo ver a Emilio, se pasea por la calle con la misma chaqueta negra de letras amarillas que dice “vigilante”, desteñida por los días que lleva sin cambiársela. Parece que este descolorido se va filtrando en su ser, lentamente va perdiendo lucidez, cualquier noción del mañana, sin más esperanza que la misericordia de aquellos que lo miran desde lejos, pues su voluntad fue arrebatada no se sabe por quién…

Emilio llego a trabajar a las residencias las Cumbres, edificios altos y fríos como sus estacionamientos.  Hombre delgado de contextura frágil, sus ojos reflejaban la coherencia que marca el paso de los años, su semblante aparentaba tranquilidad, esbozando cada vez una sonrisa. Se le podía encontrar sentado en su puesto de servicio detrás de una mesa o caminando alrededor del estacionamiento.

Sin embargo, a los pocos meses de estar trabajando muchos vecinos comenzaron a notar que en ocasiones se quedaba dormido en su silla, empezó a llegar tarde, se decía que tenia graves problemas con la bebida, origen de todos sus sufrimientos, su esposa e hijos se habían marchado tiempo atrás…

Un día de esos cualquiera, dejo de irse a su casa, se quedaba de día y de noche en su puesto de trabajo, lo habían echado de donde vivía, pues no pagaba el alquiler.  Se había convertido en un hombre sin origen y sin destino perdido en un problema que se convirtió en enfermedad… pudo haber sido la soledad que recrudeció tal enfermedad?, o como muchos piensan, no hay excusas…? solo se que no paso mucho tiempo, cosa de algunos meses, hasta que se presento cierto alboroto en la entrada del conjunto, era Emilio, yacía tirado en el piso, en la entrada del estacionamiento, con una botella a su lado, casi inconsciente.  Dos muchachos trataron de levantarlo para ayudarlo a sentarse, pero en ese justo momento iba pasando el jefe, mirando la escena movió su cabeza de lado a lado como diciendo: esto no vale la pena.
Le dijo a los muchachos: -Dejenlo allí ¿Qué van a hacer?
Las caras de los jóvenes solo miraban al suelo, reflejando pena por la caída de un hombre que se precipito tocando el fondo… ellos querían levantarlo, pero no pudieron…

Ahora a través de la ventana lo veo rondar, con el desamparo del que ha perdido todo.

Desde la ventana también puedo ver la iglesia recibiendo a las personas; del otro lado la escuela, con sus maestras, padres, niños que vienen y van, y junto a esta un local de venta de comida. Todos sumergidos en sus propios asuntos. Al anochecer, Emilio se refugia en una casilla al lado del restaurante, durmiendo con el cielo por techo, en medio del frío y la lluvia.  Pasa el día dando vueltas en el terreno que esta frente al local de comida, ayudando a las personas a introducir o retirar sus vehículos, cumpliendo sin parar aquella labor de vigilante…

Lentamente se convierte en un indigente. ¿Cuántos lo estarán mirando? ¿Cuántos que se atrevan a tenderle una mano…

Así pasaron los días…

Yo no lo podía creer, como pasa esto ante mis ojos… sin poder hacer nada…

Cada noche lo veía desde mi ventana… Un día vi a un muchacho del local acercarse a Emilio y entregarle un pedazo de pan, y él presuroso lo devoraba. Imagine que quizá en ese pedazo de pan iba envuelta la ayuda de alguien que pudo sentirlo próximo, que pudo acercarse a aquel que había perdido incluso el amor por si mismo.., quizá a través de un gesto Emilio pueda recobrar la fe por la vida, las ganas de revivir… sería pedir demasiado…?

Pasaron muchos soles y varias lunas… sin percibirlo desde la ventana, un cambio se fue operando desde adentro y desde el fondo en la persona de Emilio, puede ser gracias a la bondad de aquella persona que creyó que él podría venir desde el fondo de ese precipicio a la superficie una vez más…

Un día al pasar por la calle, no encontré a Emilio afuera en la intemperie, sino que estaba adentro del local de comida, portando el uniforme del lugar, limpiando las mesas, retirando bandejas, caminando de un lado a otro. Sentí en ese instante la certeza de que aun habitaba entre nosotros la bondad… y que ella se presentaba a través de nuestros iguales.

Las personas del local le habían conseguido incluso una habitación donde dormir. Lo ayudaron a buscar unos lentes, y con ellos compartía, servicio, sonrisas y conversación, quizá lo habrá ayudado el calor humano.  Supe que ha tenido recaídas, pero no ya como antes… quizá exista para el una esperanza… A veces se subestima el valor de la palabra, del apoyo en estos problemas que parecen infranqueables, pero puede ser que si se logre algo. Quizás sin buscar, encontró una familia en aquel local, una no de sangre, sino de algo que no se puede ver, pero si se puede sentir… Esperanza hallada, por medio de aquellos que una vez miraron desde lejos…

Flori *)

Esperanza by Flori
Esperanza·Reflexiones

Un solo latir…

La carrera comenzó hace tanto, vamos sumergidos sin mirar a los lados, tan solo a la meta.

Sueños que crecen, menguan y hasta desaparecen, son el alma que nos alimenta para seguir; muchas veces nos preguntamos, ¿a dónde?… Pero vamos porque eso nos enseñaron.

A veces en ese trayecto nos caemos,  y otras nos levantamos.

Seguimos adelante, sin darnos cuenta, como soldados; se nos pierde el alma, no la encontramos, cuidando tanto el corazón, con el frío acartonado… a punto de romperse…

¿Cómo será esa calidez de saber que todo esta bien?, esa paz de la que hablan…

Es entonces, cansados, ya sin aliento, cuando miramos a los lados buscando aquel calor que desde el cielo, el sol nos prometió… 

Y ya en lo oscuro de la noche descubrimos que siempre somos: tu allá y yo aquí, cercanos, pero tan lejanos…

¿Porque el miedo de mirarnos? ¿porque el temor de desnudar el corazón? ¿porque cuidarlo tanto? escondido no sentirá frío, pero tampoco calor… ¿acaso alguna vez nos arriesgamos a ponerlo en las manos? 

El frío de la noche se desvanece cuando ofrecemos nuestras manos al que ya no las puede tomar, devolverle la esperanza al que siente que ha perdido toda manera de llegar, es recuperar con él, el sueño olvidado…

Corazones juntos, encuentran calor…  nace entonces esa sonrisa sincera de los que sienten lo mismo: vamos cruzando el mismo sendero lado a lado… el mismo camino…

Sé que estas, y si te caes estaré allí para levantarte, llegar no importa si a ti puedo entregarme… si puedes encontrar el calor perdido en la caída, también lo encontraré… no importa si llegar, tan solo continuar…

Y te miro en cada ser que se cruza a mi lado, con miedo, quizá solitario… tendido a un lado del camino, le ofrezco mis manos… y en él miro esa, tu sonrisa tan cercana, la que le devuelve a mi corazón ese tibio calor…

Es el amor, ese contacto transitorio que para siempre se queda en nuestro recuerdo, venciendo el tiempo… saltando barreras, rompiendo esquemas, creando ese contacto donde no hay abismos: tu allá y yo aquí; sino los dos en un mismo sentir, un solo corazón, un solo latir… Una conexión que en un instante le devuelve al alma los sueños… un camino…

Flori *)

Foto by Flori
Esperanza·Reflexiones

Descubrir

Un tema que me apasiona es aquel que trata sobre descubrimientos, desde niños heredamos una capacidad innata de descubrir a cada instante. Desde que nos despertamos empezamos a percibir, el frío de la mañana que entra por los pies, el sol que se vislumbra más pequeño?, las nubes disgregadas como borrosas?, es algo extraño cuando te asomas por la ventana y parece que alguna neblina impide la esplendidez de los colores, y cuando tratas de mirar arriba las estrellas también están borrosas… pero también son descubrimientos…

Mi padre me ha contado del gran susto que llevo un amanecer en los llanos cuando era apenas un adolescente, sintió que una luz inmensa, mil veces más grande se despertaba por el horizonte, un coloso nunca antes visto, el sol; descubrió un gigante que solo se puede mirar en los llanos, en un ambiente tan puro que el sol se atreve a salir en toda su dimensión… es como cuando hablaba sobre aquella noche cuando las estrellas parecían amontonadas unas sobre otras, escribiendo líneas fugaces; son espectáculos prácticamente negados para los que vivimos en grandes ciudades.

Creo que habiendo crecido en un pueblo, no me di cuenta como la ciudad puede opacarnos, así como puede opacar al mismísimo sol; ¿puede uno acaso imaginar semejante similitud?, creo que no, eso no pasa por la mente.

No me extraña que sin razón se pierda la energía, por no decir “la pasión”… Imagino que por eso cuando camino por los bulevares veo hombres atrapados en sus vehículos mirando al frente, a veces, cansados, abatidos, desolados… me pregunto si ellos quizá no sabrán lo que les pasa?, porque tanta tristeza?; será que la ciudad no les ha dado el tiempo para conocerse a si mismos?, para formularse preguntas, ni para buscar aquello que puede hacerles sentir que la vida que palpita adentro, es resultado de lo que se recibe desde afuera.

Aunque no lo sepamos nos alimentamos de todo lo que entra por nuestros sentidos, somos seres especiales y pienso ahora, que no fuimos diseñados para no pensar, al contrario, nuestro razonamiento va de la mano con nuestros sentimientos. Y cuando decidimos por voluntad o por una necesidad conformarnos, al tiempo vamos a sentir deseos de escapar. Quizá si conservaramos la espontaneidad de considerar si cada decisión que se nos presenta coincide con nuestras convicciones, aunque nos quedemos callados, nos ayudaría a estar conectados con nuestra esencia, esa que extrañamos al momento de tomar las riendas de la vida. Creo que necesitamos observar, así como cuando eramos niños, y empezar con cada amanecer a descubrir… y necesitamos buscar, buscar por el simple placer de hacerlo, como busca el que va por el camino recogiendo cada piedrita que le llama la atención, y se imagina lo que hará con ella y la deja luego en su lugar contento, solo por haberla descubierto.

¿Se puede ser espontáneo y fresco metido en los canales de la costumbre?, yo creo que si, si nos damos cuenta que las costumbres sin sentido son simples rituales sin alma. Uno no debiera hacer nada que no le nazca del corazón, ¿y si no nos nace nada?, bueno, igual así podremos darnos cuenta de como esta nuestro corazón, podremos quizá saber que quizás esta hambriento y necesita alimento, necesita libertad, aire, espacio, mucho espacio y horizontes donde poder libremente volar… Donde poder ser aquel que descubra a cada instante su entorno, pueda reír con el sol o llorar con la lluvia, o danzar, uno no sabe, pues todos somos distintos.

Quizá sea posible descubrir un coloso algún día entre la niebla espesa, y el humo. Quizá podemos darnos cuenta que la vida tiene tanto y tanto que nos da…. a veces me gusta escuchar el silencio, y escucho como grita la ciudad por un poco de atención, un poco de sensibilidad… un poco de lo que le quitamos, que luego perdimos en algún momento de nosotros mismos, y que siempre podemos descubrir buscando más allá, mirando al lado la vida que palpita en cada ser abrumado por el humo, sin poder brillar, sin poder mirar el brillo… regalar esperanzas, tendiendo manos, es casi como hacer milagros, es como descubrirle a alguien el sol de los llanos en la ciudad. Y seguir descubriendo, así, para uno, para los demás, o descubrir por descubrir nada más.

Flori *)

Foto by Flori
Esperanza·Reflexiones

El poder de elección

¿En que consiste verdaderamente poder elegir?
¿y quién puede quitarnos ese derecho?

A veces veo que aunque traten de manejarnos
o de inculcarnos cosas, siempre al final nosotros aceptamos o rechazamos esas cosas.
Al final elegimos lo que hacemos, y hasta lo que sentimos.

La sensación de vivir fuera de control, sin saber que pasará mañana,
puede causar angustia o ansiedad, puede hasta entristecernos.
pero cada día es un día que se nos da, solo uno para vivir solo un momento tras otro y no más.
Tal vez la angustia se presenta cuando nos adelantamos, y disminuye cuando solo vemos
hasta el final del día, con la esperanza de que mañana puede ser mejor.

Hay una cosa que es tan fundamental, que puede ser de vida o muerte y es tener siempre una Esperanza.
Una ilusión de que mañana puede cambiar todo para bien
de sentir que uno puede realmente hacer “algo” por pequeño que sea, para empezar a construir el camino,
que se quiere seguir.
Me da curiosidad ver que hay personas capaces de sobrevivir a situaciones cuando otros se entregan,
y me pregunto ¿que hace la diferencia?
¿Porque algunos se deprimen hasta morir, hasta perder toda esperanza?
¿Porque otros siguen adelante cuando todo se acaba?
Quizá estos últimos tienen esa fuerza que les da el sentir que pueden hacer algo,
que aún en la adversidad pueden elegir, aunque el mundo y las circunstancias les griten que no…

No dejes de creer….
Aunque todo se desmorone lo único que no se puede desmoronar es nuestra esperanza…
Podemos renunciar a muchas cosas, podemos y a veces hasta debemos dejar muchas cosas
aunque las creamos buenas, solo duele dejar lo que amamos.
Sin embargo, si tenemos la confianza intacta de creer que mañana puede ser mejor
si creemos que Dios de alguna manera maneja todo este universo
que todo lo que pasa tiene un propósito,
que no somos un error,
que ya todo fue planeado,
si tenemos eso presente,
no nos derrumbaremos tan fácilmente..

Si Creemos que nadie, absolutamente nadie ni nada puede quitarnos el poder de elegir,
que si algo Dios nos regalo fue nuestra capacidad de decidir
no nos vamos a sentir víctimas del destino o las circunstancias,
sino que sabremos que somos forjadores de nuestro camino, de nuestra vida.

Sigue adelante…

No desmayes…

Si piensas que no puedes cambiar tu vida, el hecho de cambiar lo que piensas respecto a ella, ya es el primer paso para empezar a cambiar.

Flori *)