Construyendo palabras…

A veces como en una película puedo parar el tiempo, detener el movimiento de los vehículos que circulan por la calle, la gente que camina, y mirar, quedarme observando por un instante… el breve momento que pasa…

Ese momento, el único del cual soy dueña…

Imagino que existo sin pasado, sin memoria, sin noción de recuerdos.

Y voy construyendo palabras que ocupan mi mente, melodías de una canción que hace el tiempo vibrar y pintar de colores el blanco y el negro…

Voy construyendo la palabra que no escuche, aquella que me quede esperando una tarde en la que el tiempo no ceso de pasar… Aquella que aunque no fue para mi puedo hacerla mía al darla a otro que también la espera hoy como yo… ayer…

Las palabras mejores son las que surgen en el silencio… acciones que son respaldadas por los pensamientos…

A veces hay más acción en callar,  en desviar el curso de un agua que se derrama queriendo perderse…

Hay acción en un silencio que va procurando escuchar… para poder mirar sin el velo del pasado y desnudar los objetos y las personas de ese cariz que atenúa su brillo…

Voy construyendo aquellas palabras de amor que dicen: te escucho, en este momento soy toda tuya… te miro, en este momento, te miro… en este momento, no transcurre el tiempo…

Flori *)

Foto by Flori

Dibujar sin borrador

“La persona en quien desconfiar es la que nunca ha cometido errores, o es farsante o sólo sigue el camino seguro y trivial. Mientras más buena es una persona, más errores cometerá” (Peter Drucker)

Errores…, ¿Cuántas veces dejamos de hacer lo que anhelamos por miedo a equivocarnos?, ¿Cuántas veces dejamos de ser nosotros mismos por temor a cometer un error?.  Sin embargo, es la practica, el ensayo el que nos enseña, y el que de alguna manera nos muestra como vamos, como estamos.  Yo creo que la vida es así como una practica, como dibujar sin borrador.

Una vez entendí esta frase: “Vivir es dibujar sin borrador” (Friedrich Nietzsche), creyendo que vivir era ir con cierto grado de desparpajo, sin afanarse, sin preocuparse. Hoy me pregunto: ¿Se puede “vivir” de otra manera?.

Otra forma de interpretar la frase sería: lo que hicimos, hecho está, y no hay manera de cambiarlo. Me parece que es un modo radical de comprenderla, porque paraliza, una cosa puede ser la prudencia y otra el temor.

Todo lo que hacemos permanece por un tiempo, luego todo se desvanece y tan solo perduran las palabras, los gestos, la sonrisa…, un mensaje, un legado, más que en las mentes, en los corazones que fueron tocados… solo estelas quedarán como decía la canción…

Entonces, porque temer? “El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”, decía Goethe.

Foto by Flori

Me gustan mucho las pinturas de los niños, tienen una gracia especial…, la mayoría se acuestan en el piso a dibujar y cuando son pequeños, no saben usar borradores, o hacer correcciones, simplemente disfrutan dibujando, aplicando los colores y viendo luego sus dedos llenos de pintura…

Flori *)

Aquí está la vida…

Los pensamientos, hay tanto en qué dedicarlos, paso el día y la noche pensando, solo a veces me canso, hay tanto por hacer… Al llegar la noche me acuesto en la cama y cierro los ojos…, empieza mi inconsciencia, sueños que ocurren sin poderlos controlar…, y no importa, estoy dormida, descanso…

Cuando despierto, el sol me abruma, me pide tanto…, empieza el día, me levanto y sé, que sigo dormida, y es allí cuando quisiera despertar. En la sala abro las ventanas, corro las cortinas, para que por fin entre el día, y el día se demora en llegar…, el sol esta allí hace rato, las plantas lo notaron, ellas sienten su calor, y se dejan mover suavemente por la brisa…, la misma que me dice: Mira!, aquí está la vida quieta, tranquila, es así, no es la carrera es la calma la que hace que parezca que el tiempo no pasa…, es esa calma afuera la que puede llegar hasta adentro, y darte cuenta que aunque nada se mueva, todo ocurre, todo busca el equilibrio, el bien…

El sol sigue su curso, se sigue levantando, arriba parece detenerse y me pide, me pide tanto… y es como si dijera: ayudame a calentar el mundo con tus manos, ayudame a dar abrigo, a dar calor, como yo lo hago…, y me siento tan pequeña que solo quisiera como el árbol dejarme llevar por la brisa, ser como esas hojas que el viento hace bailar, esas que no deja terminar de caer…, que siguen jugando con el…, esas que no son de nadie sino del viento… y es así, solo así puedo sentir que soy parte del calor de la vida…, sí, y a veces también del viento…

Flori *)

Mariposas

Encontré una mariposa llegando a casa, 

Adornando brevemente el verde de la planta,

Me acerque para mirarla y su vuelo emprendió…

Será que la asuste? puede ser…

Las mariposas son como las cosas que se van

cuando las tratas de asir, 

su belleza reside en su ir y venir…

Revoloteando libre por el viento, se posa y se marcha…

Ellas vuelven buscando las plantas…

Flori *)

Foto by Flori

 

Un día…, una flor.

Siente…, escucha…, mira…
Abre los ojos, hoy es el día,
solo hoy,
mañana puede ser tarde,
el ayer, no volverá jamas,
es la sensación de quien tiene solo
un día…
Solo un día se nos da,
para escuchar la verdad,
la melodía del viento,
mirar al sol naciendo…
Las flores a tu paso se abren,
si quieres quedarán en ti selladas
como un beso.

flor
Foto by Flori

Hoy eres lo que dejo el ayer…
mañana, lo construyes hoy,
con risas, sentimientos, inocencia…

Y este instante…
Este instante es todo tuyo…

Abre los ojos y mira
no te pierdas de esta vida…!
Para los afanes, para la gloria,
para el dolor y la alegría,
se nos da como una flor… un día.

Flori *)

Resultados y procesos

Vivimos en una época en la que importan mucho los resultados, llegar a la meta, el premio obtenido, lo inmediato. Época de obtener más por el menor precio, de ganar más con el menor esfuerzo, del resultado sobre valorado.

En las escuelas se educan niños para obtener literales “A, B, C…, o un numero que califique su desempeño en una prueba de un día que debe medir el resultado.  Llevado al extremo es lo que conduce a algunos chicos a estresarse demasiado por las pruebas de fin de curso. Y me pregunto, ¿qué ha pasado con el proceso?, se le ha restado tanta importancia que se descuida y se desvaloriza. Por lo cual entonces, los chicos no se esfuerzan mucho tampoco.

Puedo observar esto en muchos ámbitos, las personas van a los lugares para obtener resultados, y no es que no tengan razón, el resultado es lo que mide el esfuerzo, pero cuando se desvirtúa el proceso se puede incurrir en todo tipo de errores.

En la piscina donde llevo a mi hijo a nadar he observado a padres muy preocupados porque sus hijos aun no aprenden otros estilos además del libre con la rapidez que ellos quisieran, e incluso los escucho decir: “si no mejoras te voy a retirar, no voy a estar en esto perdiendo el tiempo si no avanzas…” y yo me pregunto, ¿acaso no valoran el tiempo que el niño o niña invierte cada día al hacer los ejercicios, al nadar, no saben que con solo practicar el estilo libre ya están contribuyendo a su desarrollo, el simple hecho de realizar una actividad física ayuda a los niños a mantenerse saludables. ¿Cuándo fue que se empezó a valorar tanto el resultado, produciendo frustración en los niños por no permitirles que puedan aprender y avanzar a su ritmo?

Es como cuando se lee un libro, y se dice: “ya lo termine”, y bueno, qué te quedo? lo mejor de leer un libro, no es el momento en que estas disfrutando de su lectura?

Cuando estudiaba me sentía muy contrariada cuando algunos profesores pasaban los temas rápidamente sin profundizar, sin detenerse, quedándose solo en la superficie y obteniendo resultados rutinarios. Es la cultura de la inmediatez que no permite ahondar ni crear intereses profundos.

Hace mucho me di cuenta que los que logran llegar a algún lado son aquellos que perseveran, profundizan y le dan tiempo al tiempo para llegar al ritmo que puedan llegar…, la rapidez trae resultados igualmente poco valorados. Mientras más rápido obtienes algo, menos lo valoras, la cuesta arriba es la que permite vivir no solo la llegada, sino también ese proceso muchas veces despreciado.

Si a nuestros niños se les enseñara a valorar cada día, cada actividad como importante por si misma, sin la ambición desmedida por la recompensa, ellos sería más felices.

Mi madre me decía cuando niña: “hija, no te afanes tanto, da lo mejor de ti, has lo mejor que puedas, ya después se verá…

Si se valorara más el proceso, el camino, cada recodo, parada, cada momento, casi sin darnos cuenta, llegaríamos a metas extraordinarias.

Flori *)

Foto by Flori

 

Al correr…

Hay un lugar al que puedo ir en ocasiones a caminar o correr, hasta ahora es un solo lugar a donde acudo, un campo cubierto de grama, con caminos de tierra, rodeado por montañas que se elevan hacia el horizonte.  Sin embargo para mi son muchos lugares, los arboles que hace meses eran amarillos y rojizos, en esta época están verdes. Las flores que van quedando cambian sus tonalidades. La hiedra que estuvo ausente durante la sequía cubre la tela metálica llegando casi hasta el cielo. La tierra mojada parece tomar un color más vivo.

Antes iba solo a contemplar el lugar, solía llevar un libro que no lograba leer pues me quedaba mirando hacia las montañas y mi mente se que daba abstraída escuchando el silencio… Era difícil leer mientras afuera la naturaleza invitaba a tan solo sentirla, contemplarla…

Con el pasar de los días, me anime a rondar por allí, como quien va vagando, observando…

Luego un día me anime a subir la montaña, después empecé a correr.

Cada vez que corría sentía que atrapaba el tiempo, se detenía, y era como si lo atravesara; al mirar arriba los pájaros volar, ir y venir, solos o en grupos, a veces en parejas, sentía palpitar mi corazón y me daba cuenta: esto es la vida, un momento que se detiene y se queda…

Al correr me siento parte del espacio, del tiempo, de una manera especial, el cansancio no existe, el esfuerzo reanima la vida, mi vida… Los pensamientos vienen y van, son compañeros que tan solo pueden decir: Mira, respira…, siente el palpitar, el sol que abraza, el calor que desde dentro aparece…, la brisa refrescando, acompañando, la montaña inquebrantable, belleza que también palpita y respira…, la vida que viene y va…, permanente, pasajera. Ideas que permanecen y se mudan como el viento que roza el cuerpo al correr, al pasar. Qué queda, sino los momentos…, al correr se detienen, únicos, irrepetibles…

Flori *)

Foto by Flori

 

La Espera

Foto by Flory

Un hombre llega a su casa, entra, y dice: -Buenas noches!- Sigue su paso, a medio camino se descalza, se sienta… espera un alivio, el descanso. El niño se acerca y le dice levantando la voz: -Papá!, papá!,  mira lo que aprendí!-  Y le muestra… sus ojos despiertos están como esperando la respuesta del padre, la palmada en la espalda…, el abrazo.

La madre de la cocina no sale desde hace rato, con muchos quehaceres…, espera el descanso del que la acompaña…, y espera… ya sin saber, aquellas palabras…

Flori *)

Instantes que definen vidas

Foto by Flori

El tiempo corre continuamente en una eternidad, definida para nosotros, seres mortales, o inmortales cuando el tiempo deja de limitarnos.

En la rutina que se nos presenta a diario nos cruzamos al caminar con muchos seres para los cuales existe la palabra exacta, la acción requerida, esa que puede convertir un día rutinario en un día especial.

Momentos en los cuales una expresión tiene toda la fuerza para quedarse y calar…  son instantes cruciales que llegan y de la misma manera se desvanecen. ¿Quien los puede notar?

¿Cuando se junta lo importante con lo urgente?

¿Que es lo importante?

¿Cuando urge lo importante?

En nuestros tiempos la soledad nos puede consumir como el frío, sobre todo ese frío de la indiferencia. El problema es cuando se cuela en nuestra vida y dejamos de notar lo que nos rodea. Hechos que ocurren a nuestro lado y hacemos como si no miráramos… A veces son más sutiles; solo se notan si eres capaz de interpretar lo que miras, o si tan solo miras o escuchas, y notas la importancia de lo que sucede porque algo dentro de ti enciende una alarma.

Otros eventos son menos concretos pero igual de importantes, como la oportunidad de nutrir el alma de un niño, cuando respondes esa pregunta… es salvar la vida del hombre, de aquel desconocido que hoy no encuentra motivos para seguir.

Existen momentos cruciales. Ahora mismo, que pueden pasar desapercibidos cuando dejamos de pensar que todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene una repercusión alrededor. Pasan desapercibidos, cuando dejamos simplemente de pensar…

Ese momento se presenta cuando el día clama por una acción o una palabra, cuando alguien calladamente pide, o no pide; pero tu estas allí para hacer o decir lo que hace falta.

Flori *)