Hastío

Foto by © Nageki
Foto by © Nageki

Son extraños los cambios que se dan poco a poco, desde dentro y sin pausa… Observar como todo se va desintegrando y va perdiendo el color y hasta el sentido. Y de tanto verlo sentir cierta revoltura en el estomago. No es la realidad, es más que eso. No es dolor, es la resignación y rebeldía combinadas de a ratos… esperar y no encontrar respuestas o sentir que no son para ti esas respuestas.
Ver la transformación ante tus ojos. Mirar atrás y no poder recordar cómo era…
Es muy extraño.
Pensaba que podía a acostumbrarme a todo, a la carestía, a una simplicidad básica, y sí, es posible en el sentido personal… más no me percate de la preocupación que causa ver a los más débiles sufrir…, y sufrir con ellos por no poder hacer más.
Ver a los que se dicen dolientes, preocupados por tantas frivolidades que les son hasta ajenas, “preocupados” por las recientes noticias más sonadas que les envía la tele para “pensar” o “sentir”. Contenido masticado y digerido que llega a causar molestia, hasta repugnancia o hastío…
Más de lo mismo.
Ante esto me rebelo.
Para mí son los más pequeños, débiles o indefensos, los ancianos, los niños, que aun no llegan a conocer la vida o los que ya están tan cansados, los que llaman mi atención. Los inocentes sobre todo. Los rechazados, habitantes de países ya olvidados… Me pregunto ¿por qué debemos preocuparnos más por los que resaltan las noticias, que por los que nadie mira?
Siempre están ellos, los que carecen de voces… Los pobres, los rechazados, los desvalidos. Que no los que ya comercialmente son defendidos por esta actual sociedad. Ellos ya tienen voz. Me refiero a los que nadie menciona.
Me indigna tanta frivolidad. Apariencias.
Porque no ir a buscar y/o escuchar a aquellos que sufren, habitantes de países olvidados, digamos África, Latinoamérica, Oceanía… No. Los medios se concentran en lo que está de moda. En lo que puede “vender”. A veces sinceramente no quisiera ni leer noticias, ni ver las redes sociales… Mientras en varias ciudades de Venezuela la gente literalmente se entran a golpes, disparos y demás por comida, el mundo se concentra en otras cosas… y no es que esas noticia no tengan su importancia, pero vaya! me pregunto ¿qué pasa con los de aquí, de este país? ¿A quién le duele lo que pasa aquí? ¿Le importará lo suficiente al menos a los mismos venezolanos?… no lo sé. Pero en la medida que se espera una respuesta la crisis va galopando a pasos exacerbados…
Ante las crisis por momentos hay que avocarse a lo que se da, al momento, porque el momento lo requiere, lo reclama…

Flori *)

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8 comentarios en “Hastío

  1. Vivimos en un mundo de apariencias en el que la frivolidad es la reina. La realidad no importa, flori; antes bien: es despreciada. Las respuestas llegan cuando uno menos se lo esperaba; estaban ya ahí, pero la impaciencia impedía verlas.

    Un fuerte abrazo, amiga.

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