Reflexiones

Equilibrio

Uno como padre o madre quiere que los hijos escuchen las ideas, sueños, que tenemos para ellos, quiere que sigan el camino que les hemos trazado. Pero puede ser difícil que ellos comprendan lo que se les pide, aunque sean cosas muy básicas. Se genera una lucha de intereses, un conflicto de ideas. Pero son esto: tan solo ideas.

Es difícil hacer llegar las ideas cuando no se ha conquistado el corazón. Es una tarea ilusa si no se ha llegado primero a los sentimientos.  Pienso que la mejor forma de llegar a alguien es a través de su corazón.

Cuando las palabras están cubiertas de amor son música. Cuando están desprovista de él, son ruido.

Y para que no se me mal interprete, con amor no me refiero solo a la dulzura, esta es solo un aspecto, creo que el amor también es firmeza, o más bien consistencia. Es esa suave y delicada combinación entre disciplina y soltura, dejando el suficiente espacio para el disfrute pero sin llegar al extremo de la inseguridad. Es cuidar el equilibrio.

No creo en los extremos. Con demasiada soltura se llega a caer en la indiferencia y en esa terrible inseguridad que nos hace sentir insignificantes. Pero demasiada disciplina termina estrangulando la creatividad, y tan solo provee el deseo de escapar de toda norma o regla, creyendo que son simples yugos sin sentido. A veces, irónicamente demasiada soltura también genera este resultado. Los extremos aunque parezca absurdo, se tocan y llegan a igualarse.

Habría que pasearse entre esos linderos y cuidar ese suave y delicado equilibrio que busca mantener la sanidad.

Habrá momentos que exigirán inclinarse ligeramente hacia un extremo u otro para retomar el balance.

Nosotros como padres, no somos o no tenemos todas las respuestas ni toda la sabiduría necesaria para guiar a nuestros hijos, ni siquiera la tenemos para guiar nuestras vidas, muchas veces. Pero el hecho de amar nos posiciona casi instantáneamente en la necesidad de buscar cambios en esas conductas que por años no hemos sido capaces de ver pero que nuestros hijos las reflejan poderosamente. Ellos terminan siendo desde que nacen maestros de nosotros. Un reflejo en el que quieres mirar tan solo lo hermoso, un espejo que te muestra lo feo que muchas veces eres, y que te doblega y motiva a cambiar por él, o ella.

Un sueño que quieres proyectar más allá de ti mismo y que llegue adonde quiera llegar…

Creo que el sueño mayor para los hijos es que finalmente puedan volar por sí mismo, sin ataduras, en libertad…

Creo que cuando uno está perdido lo único que nos guía es el amor, ese amor divino, incondicional… ese al que no le importa nada en si mismo sino solamente la realización total del ser amado, porque es en realidad esa parte de ti que puede ir más allá, e inclusive a lugares que no imaginaste…

Y eres feliz tan solo viendo una sonrisa sincera que brote desde su corazón… eso es suficiente y a la vez lo es todo, y es por lo que se llega a luchar y a soñar cada día cuando somos padres.

Flori *)

Foto by Flori
Foto by Flori

“Los hijos son muy parecidos a los
cometas de juguete —quieren volar, pero necesitan
la estabilidad de la cuerda. Los cometas de juguete
no están diseñados para permanecer en el hogar
protegidos posesivamente para siempre. Aunque la
separación es dolorosa, Dios diseñó el papel de los
padres para preparar su cometa para volar.
No nos dejemos afectar emocionalmente por
los vientos cambiantes que hacen que nuestro frágil
cometa caiga una y otra vez. Sigamos corriendo
con él, dándole más y más cuerda hasta soltarlo en
las manos soberanas de Dios”.

Tomado de http://www.esperanzaparaelcorazon.org
La crianza de los hijos por June Hunt .

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10 comentarios sobre “Equilibrio

  1. Preciosa y acertada reflexión. El hilo, ni muy tenso, ni muy flojo. Educar con el ejemplo, y hacerle sentir al niño, que no todo es recibir, hay que saber dar, no todos son derechos, hay más obligaciones que los aguardan.Saber decir No, cuando se debe decirlo, y hacerlo cumplir.
    Florí, voy a decirte algo, dejé ese trabajo de ser madre que educa, que cuida, que espera todo, y pasé no se cuando a ser la mujer que nunca creí que llegara a ver. La madre en el disfrute, estoy recibiendo la cosecha, y me siento feliz.
    Un fuerte abrazo.
    Hasta pronto.

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    1. Gracias Stella. En un buen resumen dices todo lo que hace falta y aunque se ve sencillo llevarlo a la práctica exige muchísimo de nosotras como madres. Yo aun ando en la época de la siembra, a veces me tropiezo, caigo, y hasta lloro, pero luego me levanto y recuerdo que el esfuerzo no es por mí, es por alguien más que ahora me necesita. Es alentador leer testimonios como el tuyo donde estas en la época de la cosecha, me hace feliz que seas una madre feliz. Es hermoso, gracias por compartirlo.
      Un abrazo fuerte de vuelta.

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  2. Cuanta razón tienes, porque con amor el comportamiento de los padres siempre será bueno para los hijos porque éstos lo qué realmente valorarán es el amor recibido.
    Estupendo post.
    Un Abrazo Flori 🙂 .

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    1. Bueno, así es. Nosotros como hijos lo sabemos. Más tarde valoramos el amor recibido que a veces es traducido en un esfuerzo que parece torpe, pero que se va afinando con el tiempo, cuando vamos comprendiendo.
      Gracias querido amigo.
      Un abrazo 🙂

      Me gusta

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