Reflexiones

Los motivos del lobo

¿Las formas rígidas se pueden doblar?

¿Las piedras que tropiezan los pies al pasar, se pueden ablandar?

¿El ojo que mira un ser vivo,  estuvo ayer y vio como era, estará mañana y verá?

¿El especialista que sabe resolver,  tiene todos los elementos que necesita,  no se equivocará?

Se sabe que existe la certeza en los extremos:  El helado hielo quema igual que el fuego…

Pero en la leve variación, en la transición que se presta a confusión,  allí pueden ocurrir  las más graves equivocaciones.

Todo se transforma.

El cambio paulatino sucede sin ser perceptible, y es así como la diferencia llega a hacerse presente causando sorpresas.

El tiempo puede ablandar y suavizar aquello que tiene plasticidad, flexibilidad, el alfarero puede hacer de un poco de barro hermosas vasijas.

Pero el tiempo puede romper aquello que presume de dureza. El acero sometido a fatiga constante termina por quebrarse.

Todo cambia y todo se transforma, todo se mueve en las olas del tiempo, que triste es mirar como si todo fuera estático y responder a las acciones con las costumbres de ayer, sin dar oportunidad a creer que lo que se ve es de verdad.

¿Tendrá paciencia el que ha cambiado para esperar… para sufrir por más tiempo las consecuencias de su mal?

Recuerdo aquel poema de Rubén Darío, “Los motivos del Lobo”, el lobo llego a cambiar mientras estuvo ante la presencia del que le había dado tanto amor, el humilde Francisco… pero al marcharse este, la gente procedió a tratar al lobo como lo conocían, como un lobo salvaje. Y el lobo ante tanta agresividad respondió como tal, como un animal salvaje.

Y es que asomarse al bien para el que quiere hacerlo requiere más valor y más fuerza que seguir igual. ¿Cómo mantenerse a fuerza de golpes luego de cambiar?.  Por supuesto depende de los motivos.

Los motivos del lobo para cambiar fueron ese amor inmenso recibido, y el “pensar” que podía creer en los humanos.

En el poema el maltratar al animal solo trajo más mal. Y el santo se fue llorando al ver lo que había pasado con el lobo, cuando el amor fallo… el lobo tuvo sus motivos, y esto fue lo más triste.

Y es que somos como ese pueblo que no creyó al lobo su cambio, y como el pueblo recibimos lo que damos.

Y también somos como el lobo, aunque Rubén Darío sugería que como humanos somos mucho peor. Porque hacemos mal sin motivos ni razones. El lobo como animal salvaje actúa con motivos, nosotros lamentablemente, no, sino que actuamos automáticamente, sin prestar atención, sin considerar… sin poner en uso esa maravillosa mente que tenemos, sin poner en uso tampoco el corazón.

Pero como me dijo alguien, gracias a esos pocos Franciscos que existen, que quizás son muchos, muchos más de los que se piensa, esas personas sencillas que creen, por ellos todavía no nos hemos extinguido…

Flori *)

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12 comentarios sobre “Los motivos del lobo

    1. Sí amigo. Y es que todo depende de lo que el ser humano alimente. Hay cosas que por si solas no se pueden cambiar. Como siempre todo nace en el corazon, lo bueno y lo malo. Besos de vuelta.

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  1. Cada día damos menos amor, y vemos muchos lobos acechándonos, y no reaccionamos, y dejamos hacer. Así estamos.
    Es tan agradable leerte, compartir contigo, unas palabras, unos deseos, una utopía.
    Un abrazo fuerte.
    Hasta pronto.

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    1. Bueno, allí esta la gran clave Joaquín en “nuestras vanidades”, nuestro ego, ese mucho ver por nosotros mismos y sin dejar cabida a poder mirar por el otro.
      Gracias a ti por pasar.
      Un abrazo 🙂

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  2. Flori me encantó esta entrada, y como siempre, tus palabras llegan….te felicito!
    Me gusto mucho esta parte porque resalta algo que es tan cierto y real… “Y también somos como el lobo, aunque Rubén Darío sugería que como humanos somos mucho peor. Porque hacemos mal sin motivos ni razones. El lobo como animal salvaje actúa con motivos, nosotros lamentablemente, no, sino que actuamos automáticamente, sin prestar atención, sin considerar… sin poner en uso esa maravillosa mente que tenemos, sin poner en uso tampoco el corazón.” te mando un fuerte abrazo!

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