Navidad·Reflexiones

Como aquellos embajadores

Hoy es 22 de diciembre.

Y quería hacer una pequeña reflexión.

Aunque todos los seres humanos vivimos en un solo planeta, muchos reconocemos que dentro del mismo existen realidades distintas. Mientras en algunas partes la vida se centra en la satisfacción personal, en la auto gratificación, debido a que ya la mayoría de las necesidades han sido cubiertas; hay lugares menos favorecidos, donde los individuos pueden apenas luchar por sobrevivir, apenas pueden buscar tener al menos, algo que comer, algún lugar donde refugiarse.

Y hablo de esto que parece trivial, pero no lo es.

Cuando las vidas son tan distintas, los deseos, los anhelos también son distintos.

Algunos buscan cosas según ellos más grandes, como mayores estudios, un ascenso de puesto, un aumento de sueldo, una pareja mejor, una casa mas grande, mientras para otros lo mas grande es tener una comida, un techo donde vivir, otros tratan de sobrevivir a una enfermedad, o de una persecución; o que no les quiten lo que con tanto esfuerzo lograron obtener; para otros lo mas grande sería recuperar lo perdido, para otros un día más de vida, un día más con el ser que tanto aman.

Debido a esto, podemos de ser de hecho como aquellos “embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”(2Corintios 5:20), y como?   Haciendo una diferencia, llevando amor a aquel que lo necesita, haciendo un milagro a aquel que le falta el pan, a aquel que le falta una cobija, a aquel que le falta comprensión, al que le falta alegría para vivir, a todo aquel con el que nos cruzamos, porque aliento, amor es lo que necesitamos.

Y aún también se tiende a creer que hay personas fuertes y que no necesitan aliento, y no es así. Hasta el que veas mas firme parado en la brecha, necesita aliento, necesita amor.

Jesús siempre nos da palabras de aliento, palabras de amor, palabras que son verdad con solo creerlas. El dijo “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”(Juan 8:32).

Me pongo a pensar que si todos creyéramos en el amor de Dios, no existiría la maldad; la maldad es una mentira.  Lo único que es real es el amor, y te puedes dar cuenta porque es lo único que le devuelve la vida al corazón de cualquier ser humano, sea de la condición que sea.

La navidad es un tiempo que de nosotros depende tomarlo para reflexionar. Siempre las cosas parten de nuestro interior, nada se nos puede imponer si no lo queremos. Buscar creer en la bondad y el amor que Dios nos tiene, para que El pueda llenar nuestro corazón.

Mis deseos para esta navidad es que podamos ver en cada persona un ser humano valioso, precioso, que podamos llegar a respetarnos de verdad, amarnos de la manera como Jesús nos enseño. Que la amistad se imponga por encima de cualquier frontera que pudiera elevarse por las distintas maneras que tenemos de ver la vida. Sentir que podemos tener una perspectiva más amplia y más grande que cualquier limitación que se pueda establecer. De nosotros depende; Jesús fue amplio y grande y amor para con todos.

Feliz Navidad, que el amor de Dios renazca en todos los corazones; y así seamos como aquellos embajadores.

Flori *)

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