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Haciendo caminos

¿Será verdad que siempre se encuentran las fuerzas necesarias cuando hay amor? ¿Será que hay amor en tu corazón?, o ¿además de que lo has llenado?.

Yo me pregunto si ¿es el amor una llama que se enciende adentro, o un fuego hacia el que siempre queremos aproximarnos porque cuando nos alejamos nos morimos de frío? O ¿será el combustible que enciende la llama que ha de arder?

Construir realidades cada día, mas bien hacer sueños realidad cada día, a cada instante, ¿sería posible sin este combustible? yo creo que no. O al menos no por mucho tiempo.

Entregar la vida, las fuerzas y todo el corazón por aquel que hoy puede estar aprendiendo a andar, si le muestras. Hacer que una vida se llene, dar vida a aquel que la vida te entrego en tus manos; sin discriminación, sin ver que le sobra o que le falta, viéndolo como un ser completo y maravilloso. Sin detenerte nunca a pensar si valdrá la pena o no.

Cuando entregas algo, haciéndolo porque el momento lo reclama, sin pensar en mañana. Es como hacer lo que exige el día, lo que reclama a gritos el instante, porque fue pautado así. ¿Quién lo diseño? ¿Quien fue el autor?.  Yo creo que el mismo que puede hacer que cualquier cosa o cualquier hecho sirva para el bien de los que le aman.

En este caso mas que “el deber ser” es el “querer ser” pero para otro.

En resumen, cuando se tiene un hijo uno llega a plantearse: tengo unos pocos momentos que son vitales para definir prácticamente el destino de ella o el, sus primeros años. Para hacer que aprenda a andar.

Me pregunto que pasa cuando muchos padres y madres atosigados por los conceptos que enseña esta sociedad se sienten desafortunados cuando tienen un niño con algún “problema”?.

Hace años tuve la oportunidad de conocer a una mujer a quien la vida le entrego un niño que nació con problemas que le conllevaron a ser “diferente”, pues el no podía caminar.  La madre recibió a su niño con dolor desde que nació y este dolor, lejos de transformarse en algo positivo, se fue tornando en amargura, mas tarde a indiferencia por aquel a quien ella vio como desdichado, y quizás mas viéndose como en un espejo su niño solo le reflejaba frustración e imposibilidades; quedando el niño con los años, al cuidado de su abuela.

En aquel tiempo, y al decir esto hoy reconozco mi propia ignorancia, ignorancia que a veces se nos convierte en falta de amor, y lo digo con pena:  yo vi esto de lo mas normal.  Lo que si me llamaba mucho la atención era que no veía de la madre hacia el hijo un gesto de afecto, ni un roce, ni una sonrisa.

Años después conocí a otra mujer, una mujer de lo mas común pero que llenaba cualquier lugar con su sonrisa, con su alegría, imagine que tenía razones para ser feliz. Ella tenía un hijo pequeño como de unos ocho años deportista muy bueno, pero esto no es todo. Luego ella me contó que también tenía un hijo mayor, un adolescente, el cual tenía problemas en las piernas, apenas pudo empezar a dar pasos como a los cinco años de edad. Ella junto al padre del niño se dedicaron no solo a cuidarlo sino que también buscaron toda la ayuda médica que el niño necesitaba. Ella dejo su trabajo para dedicarse a el, a sus terapias y todo lo que el necesitaba, gracias a esto el joven a podido caminar.

Llego el momento cuando conocí a este joven, pero lo que mas me llamo la atención fue ver con cual amor lo trataban sus padres, como su mamá estaba a su lado pendiente de el. Y como su papá en ocasiones lo ayudaba cuando debían subir un escalón muy alto o algo así. Me conmovió muchísimo, más que ver, sentir tanto amor expresado. Creo que en esos instantes aprendí más del amor viéndolos a ellos, de lo que habría aprendido leyendo muchos libros. Ellos me enseñaron con hechos una clase de amor que no había conocido. Las personas así se me hacen tan especiales, son de las personas que en una reunión uno quisiera estar al lado de ellos, por que irradian algo tan bonito. Ellos hablan de su hijo sin ocultar su problema pero a la vez con mucho respeto hacia el. Y el joven se ve tranquilo, seguro, sencillo.

Me di cuenta como las personas reaccionan de maneras distintas ante situaciones quizá similares, como algunos pueden amargarse y sentir que sus sueños se rompieron, y como otros aceptan la realidad tal cual y a la vez buscan hacer caminos para lograr un sueño; en este caso hacer un camino para que el niño andará por si mismo.

Hoy el es un jóven, que ya puede ir a la universidad por sus propios medios, no sin dificultad, pero solo, caminando. Su mamá me dice que muchos de los niños que iban a terapia con el siguen en sillas de ruedas.  Creo que la diferencia la hizo la perseverancia, la constancia en sus terapias, sin dejar de lado la aceptación a su estado actual, la comprensión. Podría parecer una contradicción pero es el ayudar a superar obstáculos, sin olvidar amar a la persona como es.

Tocando un tema similar, sin ir a los extremos, también están los niños que nacen sin ningún problema, pero con entornos sociales bastante carentes, con apenas recursos para ir a la escuela, ni hablar de llevarlos a practicar algún deporte o actividad cultural. Sin embargo yo pienso y esto es algo que a veces tengo arraigado, que más hace el que quiere que el que puede, pues, conozco a otra mujer que me enseño otra lección parecida, una mujer con tres hijos muy pobre la cual a veces no tiene ni para dar de comer a sus hijos, pero que esta pendiente de la escuela y de que hagan deporte. Ella no falta ni un día con sus hijos en las instalaciones donde van a entrenar, ella sin tener como, encuentra la manera, a veces se queja y protesta mucho, a veces se ve triste, pero no cesa de andar con los niños, no cesa de ir con ellos. No cesa de apoyarlos. Y miro como ella se involucra y hasta se extralimita en lo que hacen los niños, como se emociona cuando ellos corren y ganan, como se abate cuando pierden, irónicamente muchos la critican, y estos muchos son los que llevan a sus hijos un tiempo y luego dejan de ir. Lo irónico es que la gente termina llamando malo a lo bueno. A su perseverancia y dedicación que llega a pasión terminan censurándola, y tildándola de exigente, a pesar de que los niños demuestran que les gusta y también les apasiona lo que hacen, que al fin y al cabo es lo que importa, el bienestar de los niños.

Ella misma me comentaba tiempo atrás que muchas madres que ella conoce no llevan a los niños a hacer ningún deporte ni nada, prefieren quedarse viendo la tele… y los niños en la calle, perdiéndose, o quien sabe que; porque en los barrios no se encuentra nada bueno en las calles.   Ella, me hizo pensar otra vez, la mayoría de las veces sin decir ni una palabra. Cada día al verla allí con sus hijos ella me daba una lección. Parece que dijera, si yo puedo hacerlo, si yo encuentro las ganas, sin tener a veces ni los medios, sin tener ni un apoyo, ¿porque tu no podrías? Ella con su ejemplo me enseño mucho más de lo que pude tratar de aprender por mi misma acerca de la constancia, acerca de la entrega, de buscar hacer un camino, cuando aparentemente no hay herramientas ni medios, que tremendo para mi. La realidad enseña más que cualquier película, porque la ves día a día.

Y es cierto porque observo más o menos el mismo contexto en las pistas de atletismo, que en las piscinas. No sé si será así en todas partes. Pero hay una época en que van muchos niños, al comenzar. Luego la cantidad de niños comienza a mermar, es cierto que muchos se retiran porque descubren que no les gusta, pero la mayoría no continúan porque sus padres no los llevaron más. No sé si por cansancio, si por que no ven “resultados”, o porque se les hace más difícil, quien sabe. Pero el escenario es el mismo, falta de constancia, de dedicación.

Lo que hoy sé es que a parte de dar por sentado que a un niño debe gustarle lo que hace o aprende, esta el hecho de que solo se proyectara a largo plazo si hay alguien que lo apoye, que lo lleve, que lo guié, alguien que este a su lado y mire este sueño como suyo también. Eventualmente el sueño puede ser dar unos pasos, decir unas palabras; otras veces puede ser aprender a nadar, otra ir a unos nacionales de atletismo, o poder pertenecer a la Orquesta sinfónica nacional; en todo caso, aprender a andar, probar lo que se siente lograr un sueño, sentirse impulsado, apoyado, dependerá muchas veces de alguien que pueda ver ese sueño hecho realidad paso a paso, cada día a cada instante. Dependerá de alguien que crea que puede ser realidad, que pueda ver al niño, al joven, o incluso al adulto como alguien capaz y completo, con un potencial inagotable.

Ya decía el poeta Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Y cada día ese camino se forja, pero así como el hierro no se puede forjar en frío porque hace falta primero meterlo al fuego, a veces la vida nos mete al fuego, pero solo los que están hecho del material apropiado podrán salir bien librados. ¿Pero quien determina de que material estas hecho?

Vale la pena decir que para Dios no hay imposibles. Porque “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (Romanos 8:28).

Si le crees a Dios, si crees en su amor, si dejas que ese amor viva en tu corazón, encontraras las fuerzas para hacer un camino, para ti, para un hijo, o alguien que te necesita hoy. Es el amor el ingrediente imprescindible, pues de este se desprenderán todos los demás.

Flori *)

Foto by Flori

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2 comentarios sobre “Haciendo caminos

  1. Mientras te leía pensaba lo que tú escribiste: Ya decía el poeta “caminante no hay camino, se hace camino al andar”…
    Buenos pensamientos y reflexiones…
    Como escribió Pablo Coelho: La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.
    Abrazos Flori… ¡ Buenas fotos!

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  2. ….”golpe a golpe, verso a verso”.
    Si, en el horizonte se extiende un mundo de posibilidades, y saber que cada día se puede escoger alguna, de hecho hace la vida más interesante.

    Encantada de tener tus comentarios,
    Abrazos también.. y gracias!

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