Reflexiones

¿Cambiar?

¿Cambiar? ¿en serio?

Cuando se habla de cambiar y decir “voy a cambiar tal cosa” se escucha muy sencillo, pero que pasa cuando lo tomamos muy en serio?, cuando este cambio viene de una conclusión de nuestros pensamientos solamente…

Bueno, parece que los cambios surgen mejor ante las crisis, aquellas que parecen golpearnos y sacudirnos, es ante los problemas en los que a veces se suele pensar en un cambio, cuando las cosas no resultan bien, cuando no fluyen natural y espontáneamente, cuando se escuchan constantes criticas o reclamos, es cuando uno piensa en “quizá deba cambiar”, “tal vez”. Pero es solo ante la constatación del propio fracaso cuando sinceramente pensamos en cambiar la manera de ser, o hacer las cosas.

Cabe destacar que también existe el cambio desde una perspectiva positiva, cuando queremos cambiar para dar una buena impresión o para mantener una buena impresión. Aquel cambio que viene por ambición, por amor a otro, o por propia estima.

Pero, ¿Por que es tan difícil cambiar?, pienso, por que es mas sencillo actuar como de costumbre, se ahorra mucho tiempo en pensar, parece que pensar, no es algo muy popular, aunque no digo que no se haga.

Parece que para cambiar una manera especifica de ser, no basta con querer, porque primero tenemos que ir ajustando todos nuestros viejos patrones. Cada manera de hacer las cosas esta sustentada por una gama de creencias, incluso de sentimientos y por ende de actitudes.

Si por ejemplo decido: “no voy a criticar a nadie”.  Parece sencillo, pero pronto me encuentro pensando ¿porque fulano hace esto o aquello así?, me encuentro molesta porque alguien actuó en determinada forma perjudicándome, por ejemplo. Y pienso ¿como no criticar?

Parece que la manera mas sencilla de evitar la critica es tratando de pensar mucho en esto.. en sus raíces. ¿Porque critico?.  Pues parece que la raíz de la critica es pensar que siempre tenemos la razón en todo. Y aunque parezca un tema trivial, lo que me parece hasta ahora más interesante es en vez de criticar, tratar de ponerme en los zapatos del otro, tratar de pensar en ¿cuales son los motivos por los cuales esta persona actúa de determinada manera?. Me refiero a aquel con el cual nos tropezamos todos los días.  Y cuando hacemos esto la tensión baja un poco. Se crea la empatía, que es entender y comprender al otro.

Sin embargo muchas veces uno se sorprenderá: Criticando.

En la práctica somos o por lo menos eso me parece, muy distintos a lo que tanto queremos ser.  Quizá por costumbre… no sé… Casi me estoy convenciendo que es por falta de ganas, por falta de empeño.  Creo que a veces yo al menos, demando casi que la perfección en los demás, y debe ser porque aunque me la demando a mi misma no la tengo… simplemente “la perfección” anhelada es solo algo que yo creo y no lo que debe ser en realidad. Porque por ejemplo, un niño, debe ser un niño… un hombre ajetreado, estresado, o amargado, es un hombre cansado…  una mujer que grita, es una mujer incomprendida… un hombre que bebe y se abandona a sí mismo, es un hombre deprimido… Y no es por justificar a nadie, sino simplemente porque quien es uno para juzgar a otro? seguro que hay aspectos de nuestro carácter que otros quisieran cambiar.

Pero el cambio en sí, cuando es sincero, no es fácil. Parte desde los pensamientos, y si estos llegan al corazón y logran cambiar la actitud, se habrá dado un primer paso.

Flori *)

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