El Perdón

He escuchado que nadie sabe como puede ser una experiencia hasta que no la viva, la versatilidad de un testimonio viene de aquel que ha vivido lo que comenta.

A veces se critica a las personas que no pueden rehacer sus vidas, que les cuesta levantarse, que yacen con la cara abatida, y se dice, vaya! si fuera yo, seguiría adelante, sin más ni más, pero la experiencia me dice que no es tan sencillo.

He encontrado que lo que más nos estanca como seres humanos, no es el dolor, no es la pena, sino la falta de perdón, no en vano se habla tanto del perdón.

Personas que tienen sus vidas atascadas en la encrucijada del dejar correr y dejar pasar, pues lo importante no es solo olvidar, es perdonar. Debe haber una grandeza en esto que se comprueba al practicarlo.

Sucede que cuando nos causan un daño y se abre una herida, esperamos que esta falta sea restituida, y a veces esa restitución no llega, por más que queramos o esperemos, con o sin razón, entonces enganchamos el sentimiento de dolor a la persona que lo causo…

A veces esperamos que espontáneamente llegue el sentimiento de perdonar, pero este se demora, y mientras, se daña algo por dentro, y nuestra vida se transforma en un caos interior que a veces no queremos ni saber, es allí cuando nos cuesta rehacer lo que de alguna manera se rompió.

Lo ideal sería no esperar a que el sentimiento llegue, sino perdonar al momento, aunque sea para nosotros mismos, aunque el otro no lo sepa.

Una vez alguien se le acerco a Jesús y le pregunto: “Maestro, hasta cuantas veces debemos perdonar? y él contesto: hasta setenta veces siete”, es decir, sin limites, el sabia porque lo decía, él sabia que era o es la única manera de acercarnos a la verdadera paz interior, esa felicidad cálida que permanece.

Cuando perdonamos, la manera de sentir cambia, vemos al otro de manera distinta, y es como si lo dejáramos ir.

Por otro lado si no nos acercamos al Padre cada día para aliviar nuestras mochilas, para beber de esa fuente eterna de vida, será difícil perdonar, incluso, a nosotros mismos. Yo creo que esta vida es más grata cuando podemos desahogar las penas, confesarlas perdonando el mal sinceramente, y buscando las maneras de vivir en paz, cuando de nosotros depende buscar estar en paz, ya sea alejándonos muchas veces de aquellas situaciones que nos causan mal. Buscar la paz, lo bueno, lo justo, lo sano, la belleza, y todo aquello que de alguna manera llene nuestra alma para poder afrontar la vida.

Creo que es una manera de ver la vida con otra perspectiva. Ver al hombre de la calle como ese ser humano que va cambiando conforme pasa el tiempo, como voy cambiando yo, que tiene dolores como los tengo yo, y que su camino puede ser empedrado igual que el mio aunque no lo parezca. Cuando no se puede esperar a que otros cambien, aun podemos cambiar nuestra perspectiva, y aprender a perdonar.

Flori *)

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“El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe”. William Shakespeare

Aprehender

Hace tiempo que me he sentido ignorante en muchas cosas, y por eso mismo quería absorber literalmente cuanto conocimiento nuevo llegaba a mis manos. Poco a poco me di cuenta que una cosa es la impresión que nos llega de las experiencias y otra muy diferente es pasar por ellas… Dicen que es sabio quien aprende tan solo escuchando, y es una gran verdad. Seriamos muy sabios si lográramos introyectar el conocimiento que nos llega por diferentes vías, tan solo escuchando o leyendo, pero en la practica no es tan sencillo. Se aprende mejor lo que se hace, o lo que se vive.
¿Porque digo todo esto? Pues porque muchas veces en mi vida cotidiana me he dado cuenta lo difícil que es aplicar ciertos principios tales como la calma, la paciencia por ejemplo.

También me he dado cuenta que nada hacemos acumulando grandes cantidades de lecturas, si a la hora de la practica solo emerge la respuesta natural o automática, propia del comportamiento habitual.  Si quisiera responder diferente, ¿cuánto he invertido en pensar en actuar distinto con aquellos que interactúo cada día, o más aún cuánto tiempo he invertido en hacerlo?

Debido a esto comprendo que más hace una frase bien asimilada, creída, y practicada que muchas que puedo saber y dominar en mi mente pero que no han sido vividas o que me cuesta aplicar.
Por lo cual decidí hace algún tiempo, desprenderme del afán de mi mente por dominar conceptos, y empezar a entrenarme en vivir esos consejos que solo practicando puedo aprehender. Aprehender con “h”, que significar asir…

Por eso ya no voy con el afán de preguntar porqué?, sino más bien, con la actitud vamos a vivir, vamos a compartir!
Aun sigo con muchos libros en mi mesita de noche, pero ya no llegan a apabullarme, siguen siendo amigos como siempre lo han sido, son una ventana, un pasaje, un contacto, señales que percibo. Hoy creo que mejor es una frase bien aprehendida, que muchas conocidas pero que no han sido vividas, o practicadas…

Flori *)

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“No todo lo que cuenta puede ser contado y no todo lo que puede ser contado cuenta”. Albert Einstein

Un pedacito de verdad…

Hoy me quedo todavía asombrada al escuchar como algunas personas se escandalizan por las creencias de otros, aunque parezca que estoy haciendo lo mismo, pues me asombro.

Recién leía que alguien se molestaba mucho y hasta maldecía porque todavía muchas personas creen en cierta religión (), y yo me pregunto, el mismo  derecho que tiene esa persona de creer en lo que quiere, no lo tienen las otras también? ¿entonces porqué el escándalo?

Si bien es cierto que existen los valores universales, los matices también existirán como que cada persona es un ser diferente. Incluso la verdad que yo entiendo nunca será la misma que entiende otra persona aunque estemos mirando hacia el mismo lugar. Así de distintos somos. Así como nunca podré ver tu verdad con la cabalidad con la cual la miras tu…

Con esto recuerdo aquellas palabras de Cortazar en su libro “Rayuela” cuando decía: “tan cercanos estamos y tan lejanos, nunca nuestras almas podrán verdaderamente tocarse…” (parafraseado). Por esto la fascinación tan grande que ocurre cuando dos seres logran sintonizarse en la misma frecuencia, aunque sea por momentos o segundos…

Tenemos maneras distintas de sentir la vida, ¿cómo podemos pretender imponer nuestra verdad a otros, cuando esa verdad para nosotros crece, se transforma e incluso varia?

No me parecen buenas las imposiciones de ninguna índole, uno puede, sí, compartir, o más específicamente: Mostrar lo que cree…

Uno de los mayores apóstoles en la Biblia: Pablo, era un gran retorico, y su inteligencia para transmitir una idea era que nunca detractaba las creencias de los otros, simplemente tomaba lo mejor de las personas, lo que ellas creían, e iba explicando su postura y haciendo una especie de cuadro en el cual nunca desechaba de plano las ideas de los otros, las moldeaba, las transformaba… De allí su éxito como comunicador.

Abrir la mente de otros no es tarea fácil, si queremos lograr eso, primero tenemos la gran tarea de abrir nuestra propia mente para ver lo que hay de verdad en cada persona con la cual nos encontramos.

Crecí escuchando a mi madre decir: “Cada quien tiene un pedacito de verdad”, entonces, no pretendas aplastarla, desecharla…, ¿cual es ese pedacito? no lo sabemos.

Cuando vamos a alguien no deberíamos tratar de romper esa verdad; y porque? la razón es que no sabemos hasta que punto esa creencia le anima y le sostiene, hasta que punto es su sueño, su motor.

Empecé diciendo que me asombraba, y es cierto, pero el día de hoy trato de darme cuenta que los que detractan las ideas de otros de plano, también tienen su papel dentro de la sociedad, son actores que también hacen falta, sabemos que hay cosas que se deben rechazar abiertamente cuando hacen daño, y esa también es una tarea. Sin embargo, no me refiero a esas ideas en este post, sino a los matices, a las creencias de las personas. Las creencias en cuanto a religión, tendencias políticas, y sexo, por ejemplo, tienden a ser muy definidas, y por lo regular son bases que pueden estar sosteniendo la vida de una persona. Cuando se rechaza a otro por lo que piensa actuamos con discriminación, nos cerramos, cerramos nuestra mente, y en consecuencia en el peor de los casos podemos estar destruyendo esas bases.

Entonces, si tu ves que a alguien le hace bien pensar lo que piensa, permitele  pensar lo que piensa. Si no es así, si le hace mal, destruir de plano lo que cree solo hará que te guarde rencor. Hay muchas maneras de comunicar, yo diría que es todo un arte cuando se tiene presente buscar la manera inteligente de hacer llegar un mensaje… decir lo que deseas sin dañar a otros…, puede ser que a veces trates de cortar como una espada, y otras acariciar como la brisa…

Yo creo firmemente en mi corazón que a pesar de todo la verdad, el bien, la justicia, y todo lo bueno siempre resplandecerá como una luz en el firmamento…, la mayoría de las veces sin necesidad de escándalos. Facundo Cabral decía: ”El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso-una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que construyen la vida…”

Flori *)

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Compasión

La compasión es un sentimiento de piedad por quien sufre alguna pena. El mundo occidental entiende las penas como dignas de lamentación…, a veces se mira al otro y se le compadece en un gesto donde se ve peor su situación que la nuestra. Yo me pregunto, qué me exime de ese lugar? ¿qué me salva para sentir que el otro esta peor? ¿no es un gesto a veces incongruente el sentir pena y darse la vuelta…? Yo no creo en esta pena que se siente y luego nos vamos a dormir como si nada…

A veces miro a las personas en la calle, miro sus rostros y es como si pudiera sentir en su falta de alegría un dolor que van arrastrando, no me siento distinta del hombre que vaga sin saber por qué…, quien sabe si él tenga el cielo ganado aquí en la tierra y yo este perdida porque no puedo sentir…

La compasión verdadera inquieta el alma, no deja dormir, hasta que puedes hacer algo…, o hasta aceptar que no se puede hacer nada. Para los orientales todo es parte de la vida y cada situación es la cara de una moneda que tiene su revés, representado en aquel símbolo blanco y negro, el yin y el yang…, donde la inclinación hacia un extremo te hace caer en el otro.

Hay personas a las que no les gusta que les tengan lástima, la lástima puede ser una ofensa, cuando pone por encima al que la siente.

La misericordia es distinta, es sentir en la propia piel el dolor de aquel que puede ser uno mismo, es como sentir me duele porque te duele, lo que te afecta, me afecta a mí…, no es vacía porque busca el bien.

Vivimos en un mundo donde se ha dejado de sentir al otro como ese ser que no se diferencia mucho de nosotros en cuanto a las penas y los dolores…, donde se ha dejado de ver que todos somos parte de una misma esencia, en donde el bien que hago al otro lo estoy haciendo por mí, por mis hijos y por aquellos donde voy dejando una estela, una que quedara latiendo en el universo aun mucho tiempo después, si puede seguir fluyendo, continuamente, sin parar…

Flori *)

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“Nuestra tarea es la de liberarnos… mediante la extensión de nuestro círculo de compasión hasta que contenga a todas las criaturas vivientes, la naturaleza entera y su belleza.” Albert Einstein.

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Una chispa divina

Les confieso que llevo muchos días deseando escribir estas lineas, tratando de verlas claras para poder transformar un sentir en palabras, ideas que tomo por momentos entre mis manos y luego se me escapan…

Hace tiempo leí uno de los libros de Coelho, “A orillas del río Piedra me senté y lloré”, pasando desapercibido para mí un mensaje (el principal) que decía: “amar es descubrir… una chispa divina”. Confieso que me paso, porque no estaba preparada para comprenderlo, hace dos meses lo volví a leer, y el mensaje principal me atrapo desde el principio.

¿Qué hizo la diferencia?, bueno, hay paisajes que solo se encuentran en algún punto del camino y por más que intentemos no podemos forzar la vista, hasta llegar al lugar apropiado para ver. Hermann Hesse dice: “La sabiduría que un sabio intenta comunicar suena siempre a simpleza”. Se pasa desapercibida. Así, la sabiduría que Paulo intentaba comunicar no la capte.  Es el camino de lo cotidiano, nuestro propio aprendizaje de la vida, los tropiezos, lo que poco a poco nos va proporcionando las herramientas para empezar a conocer, nos va dando la madurez, capacitándonos para aprender cosas nuevas, es como ir subiendo lentamente escalones, o ir cruzando caminos paralelos (para hacerlo más horizontal).

A través del camino me he dado cuenta que el concepto de amor difiere mucho de persona a persona incluso entre grupos y culturas. Hay quien dice que amar es ayudar, y si, puede ser, pero si vamos más allá, nos daremos cuenta que solo podemos ayudar al que lo permite, es decir, que amar es más que ayudar, por que no se limita por no poder hacerlo.

He creído también que lo más parecido al amor es el respeto, la admiración hacia cada ser, mas ¿cómo sentir admiración por lo que creemos incorrecto?, pues el amor abarca al ser, más que a sus acciones, entonces amar es más que esto también.

Se puede pensar que el amor es empatía, ponerse en el lugar del otro, y ¿qué puede ser más complicado que sentir la vida, el ambiente, las circunstancias enteras que rodean a una persona, como lo siente esa persona?, tendríamos que conocer mucho. El amor es más que empatía.

El hacer el bien, ayudar, respetar, admirar, sentir empatía, son sentimientos o acciones que pueden convivir independientemente del amor… lo sabemos, aunque nos confundimos, lo que ocasiona dolor al darnos cuenta de esta confusión más tarde. Mas sin embargo, el amor si incluye todos estos sentimientos, se puede manifestar de estas maneras, y de muchas otras porque es creativo, es un motor generador de sentimientos y acciones.

Si quieres que una vida salga adelante colmala de amor… podemos hallar el amor dentro de nosotros mismos, por ejemplo, valorando nuestros dones, haciendo aquello para lo cual nacimos… por esto también le da sentido a la vida.

Cuando se ama, una luz resplandece en el otro, la reconocemos desde adentro.

Cuando se ama, una esperanza nace con cada amanecer, sentimos los detalles de cada día como pasos que conducen a un horizonte pintado de colores…

El amor real es ilimitado, va más allá de lo que podemos percibir o manifestar… es lo único capaz de descubrir una chispa divina en cada ser… en cada átomo que respira…

“El monje Thomas Merton decía:«La vida espiritual consiste en amar. No se ama porque se quiera hacer el bien, o ayudar, o proteger a alguien. Si obramos de ese modo, estamos viendo al prójimo como un simple objeto, y nos estamos viendo a nosotros como personas generosas y sabias. Esto nada tiene que ver con el amor. Amar es comulgar con el otro, es descubrir en él una chispa divina»” Paulo Coelho.

Flori *)

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Islas

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Es posible encontrarse cuando vivimos en la misma tierra, mas cuando estamos separados con el mar de por medio, se requiere un sacrificio. Sucede con aquellos que viven a grandes distancias físicas o a miles de kilómetros en cuanto a sus pensamientos, ideas, sentimientos.

Las distancias físicas pueden salvarse con palabras o con otro tipo de comunicación. ¿Son vínculos débiles o fuertes los que se establecen?, no lo sé, pero suceden.

Las distancias que existen a nivel emocional son más difíciles de reducir. Puede ser que alguno se preste para hacer el puente, o se incline para que el otro pase. Alguno tendrá que doblarse, si no los dos, para que de alguna manera se puedan tocar en algún punto, y hacer conexión.

Las pensamientos pueden aislarnos, dejarnos sin poder hacer contacto con aquel que piensa distinto. Las distintas maneras de sentir de hecho nos aislan en la incomprensión.  Pero así como nos separan también nos unen, porque cuando sentimos igual, pasamos a formar parte de una misma esencia donde todo lo demás funciona, así como uno puede dejar de percibir que existen dos islas donde hay un puente.

Flori *)

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Vendaval

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¿Eres capaz de desatarte como el vendaval que todo lo arrasa sin contemplación y luego mirar con pena la desolación que dejo?

Un vendaval puede ser liberador por un instante pero… dejar que arrastre todo sin consideración, ¡Cuánto daño puede causar!?

Podemos caer del lugar alto donde nos puso la confianza; perder esa varita con que hacen magia nuestras palabras;  alejarnos el amor… todo miedo lo espanta.

Puede quebrarse el alma del que se tropieza con un desenfrenado vendaval.

Un objeto se remienda en minutos; el alma, una vida puede tardar en sanar, un alma inocente, desprotegida, vulnerable… aún más.

Quizás puedas desatarte como el vendaval pero solo con palabras asertivas; solo como un amigo verdadero lo haría; solo como el amor lo haría…

Flori *)

Hogar

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Un núcleo… Una hoguera…

El vientre que nos lleva
Brazos que sostienen
Un regazo siempre.
Voces conocidas
Canciones compartidas
Alimentos, agua, vida…
 
Un café con leche, pan y buenos días
Ir juntos de la mano a la escuela,
Un esperar para juntos regresar
La tarea practicada entre los dos,
Una palabra tuya, una mueca mía
para decir: así sí, o, no, no…
Un jugar a la pelota,
lanzala tu, la atajo yo,
Ahora yo y luego tu.
Ver la tele, entre exclamaciones.
Preguntas que van,
respuestas que vienen.
Escuchar un cuento con muchas voces
e ir a dormir entre bendiciones.
Reír, molestarse,
y volverse a contentar.
Estar cuando te llaman
no importa la causa.
Compartir el mismo asiento,
la misma casa,
subirse todos a la misma cama,
huyendo de truenos y de rayos,
creyendo que así nada podrá pasar.
Decirse todo sin miedos
y sin contusiones.
Dar todo por defender a alguno.
 
Un refugio,  un nido…
La protección del niño,
Lo único que alivia la soledad del anciano.
La base de todo lo que nos hace humanos.
De donde venimos…
Y si buenos frutos sembramos
a donde vamos,
adonde quiera que vayamos. 

 Flori *)

De corazón a corazón

Desde que somos concebidos, empezamos a percibir lo externo, a mirar, escuchar, sentir…

Lo que captamos puede tocarnos adentro, aun desde lejos.

Al oír absorbemos vibraciones que se dan a nuestro lado, también por ello comprendemos.

Los aromas pueden embelesarnos, tranquilizarnos, o emocionarnos…

Y sí, puede ser que lleguemos a saber el porqué, el cómo, de lo que nos rodea…

Llegamos a entender como es que podemos impulsarnos,

cómo ir allá a las cumbres,

cómo amar al que esta a nuestro lado…

Descubrimos cómo andar, manejar, nadar, jugar, bailar, volar…

y también porque el mundo suele girar al revés, porque la alegría, el dolor…

Desciframos cómo hacer para cambiar el sentido del camino por el que andamos…

Pero aún así vamos en busca del amigo que nos diga: ¿cómo hacer?

Sucede que solo queremos expresar aquello que de alguna manera quedo atravesado sin poder salir.

Sucede que escuchamos otra vez lo que ya conocemos, o creíamos conocer?, tal vez…

Y en este mundo de ciencias llegamos a darnos cuenta, que conocer, a veces, no basta…

Porque sí, creemos tanto en las palabras, ellas pueden tanto y tanto, pero…

El niño que vive adentro más que palabras entiende de sonrisas, besos, abrazos…

Un lenguaje a veces olvidado…

Quizá creerás que abrazar es solo estrechar entre los brazos… pero un día sabrás que también es dar calor de corazón a corazón…

A veces solo necesitamos un abrazo, para sentir que el mundo es un lugar amable, bueno, que todo esta bien…

Sucede que en algunos momentos necesitaremos sentir el calor de ese amigo que nos recibe en un abrazo, que es capaz, más que mil explicaciones, de consolarnos…

Yo Soy como una madre que consuela tus temores (Isaías 66:12,13)

Y tiernamente seca todas tus lágrimas (Apocalipsis 7:17)

(Las citas basadas en la Biblia son tomadas del libro “¿Cómo es Dios?” de Kathleen Long Bostrom)
 

Flori *)

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“Contemplación con amor, admiración y respeto…”

Estos días he recordado a un profesor que tuve en la universidad, era un hombre que llenaba el salón con la paz que su rostro reflejaba, una especie de comprensión en su mirada nos atraía amorosamente hacia él, aunque ni siquiera pronunciara palabras… recuerdo que tomaba una silla y se sentaba al frente de la clase a solo mirarnos con una sonrisa…  recuerdo también estar sentada a un lado de las escaleras, y a él posando sus manos sobre mis cabellos, sobre mi cabeza, de manera paternal, como si aún fuera una niña, hacia esto al pasar… sin palabras, con su sonrisa… Cuando termine de estudiar fue la primera persona que quise que me firmara el titulo… recuerdo que fui, y tenia como siempre caramelos en su escritorio. El era de ascendencia hindú… no supe de sus creencias, ni nada, tan solo recuerdo su mirada, su rostro, y esa manera tan acogedora de hablar, de moverse. Cada vez que lo miraba pensaba en ser algún día como él, en tener esa paz tan inmensa que hace que cualquier lugar sea acogedor, lleno de comprensión.

Lo recordé, porque estuve leyendo un libro: Siddharta, de Hermann Hesse; y al adentrarme en el personaje vino él a mi memoria, su rostro, su paz.

El libro básicamente trata sobre un hombre que buscando la verdad se pierde, se descarrila, pero luego retoma su camino; Siddharta pensaba que debido a su alma tan inquisidora solo podría encontrar la verdad por si mismo, sin maestros, sin doctrinas, y así lo hace. Al final, debido a que vive muchas experiencias llega a comprender el valor de las enseñanzas que un día no lo convencieron, las llega a entender con la profundidad que otorga el saberse tan humano como cualquiera. Reconoce como maestro a un viejito humilde y sencillo, pero sabio, para quien su único maestro a su vez era el río… Siddharta Llega a entender que el amor es lo más importante, llega a contemplar al mundo y a sí mismo con amor, admiración y respeto…  Es un libro precioso.

Después de leer pienso como antes, que tanto las creencias orientales como el budismo o hinduismo, así como el cristianismo nos tratan de enseñar la importancia de buscar la santidad, la perfección; el amor como una manera de sentir el mundo y a los demás, como la esencia que necesitamos sentir en nuestro corazón, que de alguna manera todos la tenemos, pero a veces se fractura cuando somos incapaces de aceptarnos a nosotros mismos y a los demás; cuando dejamos que se pierda en medio de la amargura y el dolor… el amor es lo más puro que podemos hallar cuando logramos aceptarnos a nosotros mismos, a los otros, cuando podemos encontrar la paz que nos da esta reconciliación también ante Dios.

¿Y porque no aceptamos y amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, tal como es? ¿porque siempre el anhelo de que sea distinto?…. Creo que la explicación es sencilla, no aceptamos al mundo porque tampoco nos aceptamos tal cual somos en este mismo instante, siempre estamos mirando hacia adelante, al futuro, buscando, ansiando, esperando, juzgando, dándole nombre a todo: Definiendo.

Se nos olvida esa visión de conjunto, el ser capaz de mirar en pasado-presente-futuro… Es parte de nuestros limites. Cuando somos padres se nos olvida como eramos de niños, y queremos que los chicos sean diferentes, sin paciencia para respetar sus propios ritmos, y etapas; en el presente nos sentimos tan llenos que olvidamos los peldaños que tuvimos que subir no sin esfuerzo, con voluntad, para tratar de mejorar… cada persona que miramos puede también subir o bajar peldaños, igual que nosotros, uno nunca sabe el momento en que una persona pueda decidir dar un giro.  Nosotros mismo podemos siempre avanzar, retroceder y volvernos a equivocar, una y otra vez.

La cuestión de definir el mundo, nos aleja de la humildad, de la misericordia, de la comprensión misma. Definir, nos hace juzgar. Y nadie sabe que lleva por dentro cada ser, cual es el camino que debe atravesar cada persona, incluidos nosotros por supuesto.

Quizá la clave esta en nuestra esencia, creo que la esencia es la naturaleza de nuestro propio corazón, nuestro ser más interior. Cuando somos muy orgullosos nuestro camino se torna más arduo, con más rocas; y es así simplemente porque cada contrariedad es tomada como una afrenta, con mucho conflicto.  Por el contrario cuando somos humildes el camino se torna más noble, más dócil; porque se tienden a aceptar las circunstancia, a comprender, a fluir de alguna manera con la vida.

La diferencia grande es que el orgulloso va contra la corriente de la vida. El humilde fluye con ella.

Por mi parte siento la humildad como sinónimo de aceptación, de un contentamiento interno con la vida, no es que este desprovista de alguna tristeza pero la sobrepasa el contentamiento que es capaz de apreciar cada detalle como un regalo. Y creo que uno solo encuentra sinceramente la humildad cuando es capaz de verse tan vulnerable y capaz de errar como cualquier otro ser humano.  Somos orgullosos cuando no podemos mirar más allá de nosotros mismo, más allá de nuestras propias definiciones… sin embargo en algún momento uno puede llegar a darse cuenta de cuan inútil puede ser el orgullo, al separarnos del amor, de otro ser, como un hijo por ejemplo, un amigo, una pareja, u otra persona a quién se ame.

Muchas veces el humilde fue antes demasiado orgulloso.

Cuando tenemos una visión comprensiva, de conjunto, flexible, se llega a amar al mundo tal cual es, podemos ver la belleza de la unidad que existe en cada evento, en cada ser que tiende siempre a la armonía dentro de sí … cuando podemos captar ese morir y renacer que lleva implícito cada existencia, cada objeto que miramos… si nos damos cuenta que todos hallamos paz cuando existe el bien, ese bien sincero, capaz de doblegarse para que la naturaleza fluya…

Cada vez que nos golpeamos con la tristeza Dios de alguna manera nos hace reflexionar… buscar esa voz interna que nos dice que todo esta bien, que nos habla… buscar en El ese consuelo que nos dice que cuando podemos apartar todas esas creencias, orgullos, individualidad, que nos roban la paz, y mirar cuan hermoso es el camino, y apreciar a cada ser humano y verlo hermoso y puro como Dios lo ve; podemos entonces empezar a amar a los demás como a nosotros mismos.  Podemos entonces entender que cada evento que sucede nos trae enseñanzas que de otra forma nunca podríamos asimilar. Comprender que cada cosa que sucede es por una razón, un girar y girar del universo en causa y efecto, en perfecta armonía… nunca por azar… Y encontrar ese contentamiento al ver que todo fluye cuando podemos aceptar, soltarnos y como la hoja dejarnos llevar, con humildad, veremos esa unidad presente en todo…

Aquel profesor hoy sé que creía en cada uno de nosotros, antes también lo sentía… nos miraba con esos ojos que miran lo perfecto y lo bello en todo… una comprensión que aun hoy muchos años después vino a mi mente leyendo ”Siddharta”… Donde quiera que él este, pido a Dios que este bien, en una parte de mi corazón él se quedo, el dulce profe que extendía como un padre sus manos por nuestros cabellos, que siempre tenía caramelos…

Flori *)

“Y ahora escucha una teoría que te hará reír: el amor, Govinda, me parece que es lo más importante que existe. Penetrar en el mundo, explicarlo y despreciarlo, es cuestión de interés para los grandes filósofos. Pero a mí, únicamente me interesa el poder amar a ese mundo, no despreciarlo; no odiarlo ni aborrecerme a mí mismo: a mi solo me atrae la contemplación del mundo y de mí mismo, y de todos los seres, con amor, admiración y respeto” (Hermann Hesse) 

Foto By Flori