Muchas voces nos rodean en nuestro diario vivir, pero las más frecuentes creo que son aquellas que provienen de nosotros mismos. Nuestra capacidad para alentarnos, levantarnos cada día, pensar en positivo viene principalmente de nuestro interior.
Algo que ensayaba mucho cuando era más chica era colocar en la pared frases alentadoras que me dieran alegría, fuerza. Recientemente he recordado esto porque no quiero olvidar el valor de ser feliz, y tener alegría por las cosas sencillas.
Cuando me abruma la vida y todo parece oscurecerse necesito escuchar unas palabras, se que a veces me cuesta que esas palabras lleguen, entonces las dejo en un papel que puedo ver…
Hay una lista que circula por internet que es para la vejez, y aunque no soy viejita todavía me encanto, la primera frase dice: “Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida?” (autor anónimo)
Sí, ¿qué más fiesta que la vida?, quiero tenerlo presente, Facundo Cabral decía que la vida es una fiesta…
Así que si hace falta tener una perspectiva de la vida, quiero elegir la positiva, la alegre, y así cada detalle de la vida será una muestra de esta alegría, un reflejo…
Nuestro mejor amigo o peor enemigo podemos ser nosotros mismos con lo que nos decimos, entonces, podemos elegir tratarnos con amor, con alegría, y corregirnos siempre, siempre, con amor, alentarnos, porque el aliento hace falta para vivir.
Así, en la medida que somos felices con nosotros mismos, podemos ser felices con los demás, y dar felicidad, pero primero debemos vernos como seres que merecemos amor, aceptación, respeto, es como una sintonía en la que se elige estar… Parece sencillo, yo me ayudo con unas letras en el espejo, cuando más nada me llega adentro, un Salmo, unas palabras, pueden hacer mucho.
Flori *)

Foto by Flori





