Mi mejor amigo y mi peor enemigo…

Muchas voces nos rodean en nuestro diario vivir, pero las más frecuentes creo que son aquellas que provienen de nosotros mismos. Nuestra capacidad para alentarnos, levantarnos cada día, pensar en positivo viene principalmente de nuestro interior.

Algo que ensayaba mucho cuando era más chica era colocar en la pared frases alentadoras que me dieran alegría, fuerza. Recientemente he recordado esto porque no quiero olvidar el valor de ser feliz, y tener alegría por las cosas sencillas.

Cuando me abruma la vida y todo parece oscurecerse necesito escuchar unas palabras, se que a veces me cuesta que esas palabras lleguen, entonces las dejo en un papel que puedo ver…

Hay una lista que circula por internet que es para la vejez, y aunque no soy viejita todavía me encanto,  la primera frase dice: “Cuidarás tu presentación todos los días.  Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta.  Qué más fiesta que la vida?” (autor anónimo)

Sí, ¿qué más fiesta que la vida?, quiero tenerlo presente, Facundo Cabral decía que la vida es una fiesta…

Así que si hace falta tener una perspectiva de la vida, quiero elegir la positiva, la alegre, y así cada detalle de la vida será una muestra de esta alegría, un reflejo…

Nuestro mejor amigo o peor enemigo podemos ser nosotros mismos con lo que nos decimos, entonces, podemos elegir tratarnos con amor, con alegría, y corregirnos siempre, siempre, con amor, alentarnos, porque el aliento hace falta para vivir.

Así, en la medida que somos felices con nosotros mismos, podemos ser felices con los demás, y dar felicidad, pero primero debemos vernos como seres que merecemos amor, aceptación, respeto, es como una sintonía en la que se elige estar… Parece sencillo, yo me ayudo con unas letras en el espejo, cuando más nada me llega adentro, un Salmo, unas palabras, pueden hacer mucho.

Flori *)

Foto by Flori

En nubes blancas…

Vivía entre nubes blancas despegada de la realidad… Había flotado de manera maravillosa por encima de una tormenta que ahora divisaba desde arriba…

Hacia tiempo que no me preocupaba como había llegado allí, creía y tenia la certeza de que había sido el viento con su fuerza quien me arrastro…

Una tormenta que en principio temí, me dio motivos para dejarme ir cual hoja al viento, una hoja que se sentía ir por encima de las nubes…

Y así olvide la tormenta, y el viento, y olvide que llegue como hoja… y me creí una nube… etérea, impalpable…

Una nube que adornaba el cielo, que adoptaba la forma del ojo que buscara algún sueño…

Pero un día ceso la tormenta, y se despejo el cielo…

Y me halle en medio de un azul inmenso… el horizonte completo, despejado, abierto, y me vi, vi que seguía allí… no era parte de la nube que provocaba la lluvia, era más bien la tierra que resistía la fuerza, de la tormenta… era parte de aquella hoja que se dejo ir… que se hizo nada en el viento y se disolvió en el cielo…

Flori *)

Foto by Flori

Estelas

Cuando dejo de mirar hacia los montes mi alma se encoge, solo anhela el verde que se difumina a lo lejos… ese que encuentro cuando de mi me desprendo…

Soy libre cuando puedo olvidar, y puedo soñar… cuando dejo de aferrarme, y puedo soltar…

Cielo azul que abrazas los arboles, aquellos que abrigan los nidos de las aves…

En vez de ir surcando tus espacios, bajo dos alas mi alma quisiera estar…

¿Estarás allí donde este mi corazón?

En el verde de los arboles… en el azul… ese que surcan los navíos…

Bajo un cielo con las manos abiertas capaz de olvidar…

Espejo del mar escribiendo estelas que no vuelven más…

Flori *)

Foto by Flori

Amor y verdad

El amor y la verdad están ligados de una manera tan estrecha que la presencia de uno lleva al encuentro del otro… en una de las escenas finales de la película “The Closer” una de las protagonistas (Natalie Portman) le dice a su pareja: “me he dado cuenta de que ya no te amo, porque no tengo la necesidad de decirte la verdad…”  Aunque es una visión muy personal creo que esa necesidad de descubrirse a otro solo se da dentro del amor… De hecho cuando no nos importa mucho lo que el otro siente o piensa es porque el amor se ha ido…

La sinceridad conlleva riesgos, es soltar el control, se caen los lazos que se pretenden poner cuando no decimos la verdad acerca de nosotros, nuestros sentimientos, ideas… Mentimos porque queremos evitar o provocar una determinada acción o reacción, esto es la manipulación o el control, en cierta manera nos ponemos por encima y es como un intento de quitarle al otro la libertad de actuar.

Cuando no hay sinceridad entre las personas es obvio que se levantan muros…

Se habla de las mentiras piadosas, y puede ser que se empleen para “proteger”, en este caso habría que ver hasta que punto se puede mantener esa actitud, y en que momento se empieza a hacer daño.

El ser sincero no necesariamente lleva a la armonía con los demás, es más puede crear conflictos entre las personas, pero, no es mejor saber sobre que terreno estamos parados?, no es mejor que sepamos con quien estamos, y que otros sepan con quien están?, a creer que estamos en una tierra que realmente carece de un piso?, a la larga cualquier movimiento, cualquier tormenta derribara lo que no tiene un soporte real.

Quizá sea el amor desinteresado el que este más ligado a la sinceridad, por ser desinteresado no busca controlar, más bien busca soltar…

Cuando entendemos lo que significa amar, respetar, así como la individualidad que poseemos cada uno, no vamos a querer hacer uso de ninguna mentira…  Quizá la joven que mencione al principio se dio cuenta que ya no amaba a su pareja porque ya no le importaba ocultarse… El querer estar al lado de alguien que se ama implica mostrarse, estar presentes en cuerpo y alma también…

La verdad es lo que más nos acerca a la libertad, a ser libres y dejar libre a los demás…

Amor y verdad… aunque duelan…

Flori *)

Foto by Flori